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jueves, 30 de octubre de 2008

JUEVES DE FOTOLOG (ESTRAGOS DE UN ESTREPTOCOCUS)

Jueves de estoy de mal humor. Odio las anginas, odio las enfermedades, odio que me den a mí u.u
La verdad es que estoy preocupada. Ya les contaré más adelante de qué trata. Pero en definitiva espero que sea otro más de mis achaques ocasionales...
No tengo mucho que aportar el día de hoy, así que... ¿qué tal si cuando menos dejo las efemérides?
¬¬

Me voy antes de convertir esto en un miserable fotolog u.u




miércoles, 29 de octubre de 2008

EL HUBIERA NO EXISTE (O LECCIÓN SOBRE MECANISMOS DE DEFENSA)


Justo acabo de pensar, no precisamente en esa frase, sino en otra cosa que me ha remitido a ella; y como mi cerebro tiene la capacidad de divagar con extrema facilidad inmediatamente ha dicho: '¿Acaso es peor el 'el hubiera no existe' que el 'ya fue'? Bien, quizá no me he explicado bien.



Lo que intento interpretar es el hecho de que: Hay muchas cosas que no ocurrieron, cosas que debimos hacer que no hicimos y ese es 'el hubiera'; pero, hay otras cosas que ya fueron, cosas que vivimos e irremediablemente terminaron y que quizá no volveran, ese sería el 'ya fue'.



Creo que mi vida está llena de 'hubieras' y 'ya fue'; quizá eso hace tan difícil darle una respuesta a mi cerebro; sin embargo, sé muy bien que decir que: "Hay cosas que quisiera que nunca hubiesen ocurrido para así no tener que sufrir por ellas" es el recurso de los represivos (sí, los REPRESIVOS, esos que quisieran poder guardarse en su coraza indestructible y difícil de penetrar) y que decir: "Ojalá que esto no hubiera terminado jamás" es el recurso de los REGRESIVOS (esos que quieren instalarse en épocas de su vida que fueron perfectas).



Y todo esto me lleva a : ¿Cuándo dejaré de utilizar mecanismos de defensa? Me conformo con no ser victíma de mi misma... CONCIENTEMENTE

domingo, 3 de febrero de 2008

LUNA LLENA X (PRESA)



Esa que vez ahí, asomando su blanco rostro entre los árboles, fue mía. Cada centímetro de su faz perteneció a mi nombre. Cada minúscula partícula de su ser brotó de mi sangre…

Ahora la he dejado marchar, he dejado que nubes le acaricien y le apresen. Jamás volverá a poseerme, esa luna me ha abandonado, ha manchado de soledad mis noches. Vuelve tu cuerpo hacia ella, observa su rostro, reflejo de traición. Yo sólo te digo: "no te dejes seducir, el lobo no es más que un juego para ella. No sucumbas, resiste, guarda tu cuerpo tras mis rejas…"

22 ENERO 2008

LUNA LLENA IX




Las horas nocturnas despedazan el silencio
el gélido respiro susurra entre las hojas.

Inexistente el lobo oculta su figura,
sus ojos iluminan el hueco de la noche.

La transformación no le ha servido,
la soledad lo sigue persiguiendo,
el lobo sufre, el hombre llora,
en su disfraz de sueño la luna no consuela…



22 de enero de 2008

martes, 15 de enero de 2008

DESEAR…












He decidido alejarme por unos días del Internet. Me he dado cuenta de que últimamente paso el poco tiempo libre que tengo en casa, aproximadamente unas tres horas, muy distante de mi familia y de las cosas que me gustan: leer, escribir, ver películas, escuchar música. Lo que más me preocupa, sin duda, es que hay ocasiones en que no me entero de nada. Y ni para que hablar de mis fines de semana en los que la PC permanece encendida todo el día. Necesito un poco de tiempo dedicado a otras cosas, porque no quiero caer irremediablemente en la rutina. Ayer rompí un récord, sólo cheque mis emails y no abrí el MSN, estuve en la Pc, sólo 30 minutos. Supongo que debe resultar un poco tonto el que confiese esto, pero soy una persona que adquiere manías o pseudo vicios con facilidad, así que eso fue un gran logro. De hecho este blog será publicado gracias a un espacio libre en mi trabajo. Supongo que más tarde haré uso de otra media hora y lo subiré al blog.



Cambiando radicalmente de tema debo contarles que me ha ocurrido algo curioso el día de hoy. Amaneció a 13 ºC en la ciudad, amenazaba lluvia por lo que se podía respirar el aire húmedo. Desperté con facilidad, cosa que no ocurre muy seguido, a la primera señal de la alarma, encendí el calentador para meterme a bañar y respiré profundo dejando que el aire llenara mis pulmones. Me sentí bien. Al salir de casa vinieron a mi mente las palabras de Leire, la protagonista de una de mis películas favoritas: Piedras: “Deseo, deseo, deseo con todas mis fuerzas ser feliz” repetí esta frase dos veces mientras dejaba que el aire húmedo y helado inundará cada una de mis células (me ha gustado esta imagen, mis células sonriendo, y respirando…Sé que las células no sonríen ¬¬ Pero, ¡vamos déjenme usar un poco de mi imaginación!) y me permitiera sonreír. Me gustó estar viva y sentir; me di cuenta de que a veces es bueno prestarnos un poco de atención; dedicar unos segundos de nuestra vida a darnos cuenta de que hay un motivo por el que respiramos. Supongo que lo fundamental de todo esto es DESEAR, porque el desear algo con vehemencia extrema nos hace ACTUAR y esa es la única manera de OBTENER.



Bien, después de haber dejado mi reflexión positiva del día me despido mientras en mi mente siguen resonando estas palabras:







“Deseo, deseo, deseo con todas mis fuerzas ser feliz…”







(Y en medio de todo esto descubro que hoy soy feliz…)







01:08 PM

sábado, 12 de enero de 2008

MUSICA SERÁ...


Hay una canción de Rosana, no recuerdo el nombre en este momento, que me produjo una duda tremenda. Bueno, por si no lo saben soy fanática de las reflexiones sin sentido y "nunca desprecie una causa perdida, nunca negaré que son mis favoritas".


La canción dice algo así como: "Nadie te ama como yo..." Y yo me pregunto: "¿Cómo puede alguien estar tan seguro de sus sentimientos como para aseverar esto?" Supongo que no estoy, estuve, he estado, lo suficientemente enamorada para decir eso; intenté cantar esa canción como si la letra fuese totalmente cierta y... no pude, no había sinceridad si yo intentaba decir esa estrofa creyendo que era cierto.


El punto es que en toda la diversidad de canciones que escucho siempre encuentro las palabras precisas que definen mis estados de ánimo, mis sentimientos, mis triunfos y derrotas y... "No sé cómo decirte que hoy me he dado cuenta... viviendo tan de prisa la vida no se aprecia... ya me cansé de seguirte, yo me quedo aquí..."


Me pregunto cuántas veces y a cuántas personas les he dedicado una variedad inmensa de canciones, porque... "Que fácil es decir te quiero cuando estamos solos, lo difícil es decirlo cuando escuchan todos" "Y si vivo cien años, cien años pienso en tí"...


Hay canciones para todos los gustos y gustos para todas las canciones, y ¿entonces, qué clase de "monstruo de la música" soy yo? Que puedo ir a un tokin y adaptarme a la música y hasta mover mi cabeza un poco; que inicio mi día laboral con Requiem de Mozart; que suspiro con Enamorada de Pedro infante; que pido una y otra vez "Dejame llorar" y muevo mi esencia con Una aventura...


Y es que sé que "all we are is dust in the wind", no más que eso y las notas de una canción pueden borrarnos de golpe o sacarnos de la arena, aunque pensemos que "Hay amor mío, que terriblemente es estar vivo" no debemos olvidar que "tu corazón va a sanar, va a sanar".


¿Y entonces? Are we falling or flying Are we living or dying ? I guess we'll never know...


"Tal vez puedas comprender la razón por la que hice esta canción... este humilde corazón no te olvidò... mi alma se quemó con tu dulce fuego..." "No debía de quererte y sin embargo te quiero" pero "Te voy a olvidar, te voy a olvidar, aunque me cueste llanto te aseguro, que te tengo que olvidar..."


Cada frase, cada sonido se convierten en parte de nuestras vidas, cada silencio es transformado; miles de preguntas encuentran respuestas y miles de respuestas se unen a las dudas y entre tanta música no nos queda más que agregar: "Gracias a la vida que me ha dado tanto..."



lunes, 31 de diciembre de 2007

LA MUERTE EN TUS OJOS

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Jaime Sabines

- Me estoy muriendo de amor- dijo mirándome fijamente a los ojos mientras las lágrimas bajaban en un abundante manantial por sus rostro.

- El amor no es una enfermedad, si acaso un mal innecesario- le dije con ironía- la olvidarás.

Me miró como si yo fuese e un ser extraño venido de un lugar lejano sólo para menospreciar sus sentimientos.

- Cuando asistas a mi funeral te darás cuenta de que es cierto, la muerte me ronda cada vez que mis ojos se pierden en las comisuras de sus labios.

- Nataniel, estás loco, entiéndelo, la gente no se muere de amor.

Hacía frío, la medianoche caía inhóspita entre las calles, la plaza desierta había adquirido bajo la luz lunar un toque de melancólica soledad. Parado frente a él me di cuenta de que realmente sufría; sin embargo no estaba de acuerdo con su teoría exagerada acerca de la muerte y el amor. Me había pasado una y otra vez, la desilusión se había apoderado de mis noches muchas veces y seguí respirando, en ocasiones muy a pesar mío.

-Vamonos - le dije- me estoy congelando y no hay nada que hacer.

-¿Sabes qué es un amor imposible, Rogelio?

-Vamos, no sigas con tus cosas.

- ¡Responde!- dijo entre sollozos.

- Pues, supongo que un amor imposible es aquel que jamás podrá ocurrir, aquel que jamás será nuestro- Contesté malhumorado.

- Exacto, con un amor imposible perdemos un año de nuestras vidas cada vez que miramos a esa persona que jamás será nuestra, y te juro, Rogelio que si me la sigo topando tarde o temprano me voy a morir.

No respondí. Su extravagante manera de ver los sentimientos empezaba a desesperarme. Así había sido siempre. El primer recuerdo de nuestra amistad era un Nataniel golpeándome por haber dicho que mis padres se odiaban.

“¡No tienes derecho a pensar que conoces los sentimientos de los demás!

Muchas veces durante los quince años de amistad que teníamos lo había escuchado decir que esperaba a la mujer que lo hiciera entrar por primera vez a la vida. Ni en los tiempos de juventud, burdeles y amores fugaces conseguí que se interesara en alguien. Me preocupaba la soledad en la que a veces se encerraba. Semanas enteras enclaustrado en su cuarto, noches en vela escribiendo las frases más cursis para esa, la mujer que no llegaba. Curiosamente Nataniel había padecido una silenciosa y pálida muerte: La muerte de aquellos que pasan los días esperando un espejismo que nunca llegará.

- Va a ser perfecta, cuando la tenga frente a mí sabré que es ella. Su sola mirada valdrá todo el tiempo de esperas y desvelos- Me decía una y otra vez. Yo, sólo lo veía, unas veces con burla, he de admitirlo, otras con lástima. “Un tipo cómo él no encaja en este mundo, si no sé da cuenta de cómo es en realidad la vida yo no sé que será de él” Pensaba al verlo garabatear palabras y más palabras, mientras suspiraba bajo la quietud de las madrugadas.

Al fin, una noche de septiembre vi como su expresión taciturna se transformaba al verla entrar a la habitación. Era Mercedes, una mujer hermosa sin duda, poseedora de una sonrisa de encanto y una personalidad arrobadora. Probablemente yo también me hubiese quedado prendado de ella sí no hubiese tenido el mínimo defecto de ser la hija ilegítima de mi padre.

Nataniel, temblaba cuando me arrastró hacia la estancia para decirme:

- ¡Es ella, Rogelio, es ella!

Siempre pensé que lo mejor para Nataniel sería encontrar a la “tan buscada mujer” antes de que los años se llevaran lo mejor de él. En realidad siempre me preocupó que un día terminara realmente trastornado. Sin embargo, para mí pesar, la solución a la extraña personalidad de mi amigo no fue Mercedes, muy por el contrario la melancolía se le agudizó, dejo de comer y las noches de insomnio se convirtieron en su vicio. Todas las noches venía a casa, pero frente a ella no decía palabra alguna, si bien es cierto que su mirada hacía evidente el fervor que le profesaba nunca hizo nada por acercarse a ella, más que provocarle repentinos sonrojos debido a la pasión que se desbordaba por los ojos de él cuando la tenía cerca.

Una noche, llegó temprano a casa, me llevó al estudio y me dijo:

- Es hora de decírselo, es hora de que sepa que es a quién tanto esperaba.

Me quedé callado, esa misma tarde me había enterado de algo que sin duda trastornaría el futuro de muchas personas, incluido el de Nataniel.

- Siéntate y escucha con atención- dije- Mercedes ha venido al pueblo por una única razón, como mi padre ya no está con nosotros ha venido a pedir mi aprobación para… bueno, ella va a casarse y planea venir a vivir aquí con su esposo.

Mi amigo se quedó quieto un largo rato, sin expresión alguna en su rostro, sin, casi podría asegurarlo, siquiera respirar. Su única reacción fue salir calladamente del cuarto y caminar hasta la puerta. Horas más tarde lo encontré en la plaza vacía, lloraba y repetía una y otra vez que moriría sin ella o cada vez que la viera.

- Vete unos días del pueblo, aléjate de ella, verás como eso te ayudará a olvidar.

No contestó y me sentí seguro de que analizaba la posibilidad de poner en práctica mis palabras, por eso fue que la noche siguiente me sorprendió verlo llegar a casa a la hora habitual.

- Creí que me habías dicho que te hace daño verla- lo dije al verlo llegar- ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

- Acelerando mi muerte- contestó pasando a la sala. Pude notar que no había dormido en días. Las ojeras habían adquirido un tono morado que contrastaba con la palidez de su rostro.

Pasaron los tres meses de amonestaciones y no hubo noche en que Nataniel no visitara nuestra casa. En todos esos días la sorpresa no dejo de invadirme cada vez que lo veía cruzar la puerta y sentarse frente a ella sin decir nada. Aun ahora no puedo entender de dónde sacaba el valor para continuar torturándose noche tras noche. Ni siquiera faltó el día que el prometido de Mercedes asistió a pedir su mano. Yo sabía que sus madrugadas estaban llenas de llanto y que casi había dejado de probar alimento; pero él no era un ser humano común y corriente al que uno pudiese ayudar con facilidad. Intenté una y otra vez persuadirlo de continuar con las visitas, pero jamás obtuve resultados. Pasé largas horas discutiendo con él, intentando hacerle entender que la gente no se moría por un sentimiento tan común como el amor, pero hacía caso omiso de mis palabras.

Hace tres noches descubrí que debí prohibirle la entrada a nuestra casa a tiempo. Llegó un poco tarde. La familia estaba reunida en la sala. Al día siguiente Mercedes se casaba y discutíamos los últimos detalles. Nataniel estuvo más taciturno que de costumbre, pude notar como minúsculas gotas de sudor le empapaban la frente. No dijo nada, sin embargo pude notar cómo esta vez su mirada era aún más insistente. Mercedes debió notarlo también pues mantenía la vista baja, como intentando evitar un último e inapropiado sonrojo. Supongo que no lo consiguió, supongo que la veneración que ese hombre le había profesado durante todos estos meses pudo más y al fin levantó la vista. Clavó sus ojos en los de él y esa única mirada se prolongó más de lo conveniente.

Inesperadamente se levantó y sin decir nada salió de la casa. Fui tras de él, caminaba tambaleante y una cuadra después lo vi. desvanecerse. Sin saber que hacer me arrodillé junto a él sólo para escucharle decir:

- Te lo dije, cada vez que la veía la muerte me rondaba, y hoy en su mirada me di cuenta. Me voy a morir de amor.

No dijo más. He intentado entenderlo, pero no, yo no poseo el loco corazón de Nataniel y para mí el amor y la muerte nunca serán lo mismo…

Perla Guijarro

31 de diciembre de 2007

sábado, 17 de noviembre de 2007

TIC TAC TAC TIC



Entre el trabajo; las prisas; el corazón remendado; las personas que vuelven y la sonrisa más hermosa que haya visto, noviembre sigue su curso. Cinco libros en quince días no esta mal. Tres desilusiones en una semana esta mejor. Tantos latidos en un día es un milagro. He empezado a leer “Memorias de una geisha”, un libro muy largo que pretendo terminar este fin de semana, sin embargo, debo dormir, ir al Doctor, cortarme el cabello, adelantar trabajo, escribir y seguir odiando a cierto aspecto del mundo. No creo tener tiempo suficiente.



Mañana no hay taller así que trataré de dormir todo lo que pueda. Lo necesito, creo que tantos sueños en pleno día me están afectando. Hasta he tomado una decisión drástica:



Extirpar a todo aquel sentimiento que no me sirva para nada…



Sin duda mis divagaciones son sólo producto de la excesiva vigilia.



Me despido…



“Quiero decirte tan sólo, que me he quedado tan solo…”

viernes, 16 de noviembre de 2007

INTERROGATORIO.












¿Tú que sabes del amor?



Si el llanto de las flores te domina,



si las nubes cubren tu mirada de pez enjaulado.





¿Qué dicen los silencios que te habitan?



¿Cuál es la queja de la sangre que recorre tus escombros?





Puedo caminar,



encontrar el pajar escondido entre agujas,



cocinar mentiras



fingir sonrisas.





¿Y Esperar?

domingo, 14 de octubre de 2007

PSICOSIS

Es el centro del mundo tu figura,
transformas las flores a tu paso,
y el diluvio se detiene en tu mirada.

Luchar contigo es rendir tributo a las caricias,
morir en el regazo de los vivos.

Todo termina en este instante,
es el fondo del mar cada suspiro.

jueves, 9 de agosto de 2007

SECRETOS...


Las palabras se van acumulando en un rincón. La luna ha salido al fin de la prisión de nubes. Un aullido se esconde en mi garganta. Pronto mis garras destrozarán lo que queda en mi de humano. Un soplo de viento trae hasta mí el olor de la sangre. Aun no es tiempo, el pelaje no surca mi cuerpo todavía, mis fauces no alcanzan su máximo esplendor.

La luna brilla en ese cielo lleno de secretos. En esta tierra, mis aullidos son cubiertos por las sombras.

Solo mis victimas conocen mi arcano...

miércoles, 8 de agosto de 2007

MALA SUERTE


-La mala suerte no existe- me ha dicho un pequeño duende esta noche.

-Son sólo ideas tuyas, ideas distorsionadas como la imagen que tienes de mí ahora mismo.


No he querido seguir escuchándolo, sus orejas verdes y puntiagudas no me inspiran confianza. He cerrado los ojos y respirado profundo. Aún lo escucho parloteando. Sus diminutos pies hacen ruido al andar de aquí para allá.


-¿Quieres callarte?

-No, tengo que convencerte de que la mala suerte no existe.

-Bien, entonces esto no es por mala suerte- le digo mientras lo patéo y su frágil cuerpecito queda embarrado en la pared...


Duermo tranquila esta noche, la mala suerte existe, al menos para el duende




Día de los SECRETOS: Cuentame el tuyo...






Definir la palabra SECRETO, es complicado, hay quienes podrían revelar un secreto con suma facilidad; otros serían capaces de morir con tal de que sus secretos no salgan a la luz.

¿Qué es para tí un secreto?

¿Algo que de saberse complicaría para siempre tu vida,

algo que complicaría la vida de los demás,

una verdad que te ocasionaría problemas,

una nimiedad que te hace ser interesante

o algo que no te deja dormir con tranquilidad?

¿Cuáles son tus secretos?

Todos los tenemos, pero...¿Mis secretos son peores que los tuyos?

Vamos a revelar secretos, aunque la tranquilidad termine...

martes, 7 de agosto de 2007

...¿Mis secretos son peores que los tuyos?

lunes, 6 de agosto de 2007

HUMANIDAD.




Cornelius apagó el notivirtual con un chasquido de dedos. Al instante la figura del reportero se desvaneció en el aire.
—¿Por qué lo apagas?— dijo Atenea con voz chillona.
—No te pierdes de nada, siempre son las mismas mentiras; la misma farsa. — dijo Cornelius mientras se ponía su vieja chamarra de piel.
—¡Ahí vas de nuevo a la calle con esa antigüedad, debería darte vergüenza!—recriminó Atenea— ¡No sé por qué me casé contigo!
—¡Anda, mujer, calla, que no me vas a venir a cambiar a los 95 años!— dijo, señalando las tres arrugas que habían aparecido en su rostro y el cabello que apenas empezaba a blanquear.

Salió del departamento dejando tras de sí los reclamos de su mujer. Abrochó la chamarra y se dirigió al museo. Le gustaba pasar ahí las tardes; emocionado con la visión del pasado; con la idea de que todo estaría mejor si él pudiese regresar el tiempo.
— Atardecer pleno, Don Cornelius— saludó el guardia del museo.
— Atardecer pleno, XZ400— contestó él, alejándose rápidamente.

La visión de esos seres plastificados le provocaba nauseas. En ocasiones llegaba a imaginar que personas de su pasado se veían reflejadas en la piel brillante y gelatinosa de esas criaturas fabricadas por centenares en los últimos 80 años.
Entró en la sala tres: “Inicios del siglo XXI”. Había crecido en esa época, disfrutando la calma aparente que todavía reinaba en esos años. En el 2015, él aun un adolescente, todo cambió. Se estremecía al recordar la incertidumbre y el caos que reinaron durante veinte años y lo ocurrido a sus padres y a millones de personas que habían sido convencidos de que el progreso exigía sacrificio.

—Por Xúpiter, ya supéralo, Cornelius, mira la tranquilidad en que vivimos ahora— le decía casi a diario su mujer.


Él jamás olvidaría, lo supo la noche en que la paz se restableció en el mundo bajo el mando de Xúpiter. Los sobrevientes vieron en este personaje a un héroe, un Mesías al que empezaron a venerar y a obedecer ciegamente. Cornelius vio en él a un monstruo cuyo único propósito era conseguir la propagación de los “XZ”.

— Disculpe, Don Cornelius, ya vamos a cargar—interrumpió sus pensamientos el guardia, indicando que el campo electromagenitico iba a ser activado.

— Ahhh, sí, XZ400, ya me voy— sonrió fingidamente.

Salió, afuera la lluvia rojiza había iniciado. Cornelius se arrepintió de no llevar puestos el sombrero y la chamarra para días lluviosos. Le repugnaba sentir las gotas tocando su piel. Sabía que ese color rojizo provenía de las industrias que se dedicaban a la fabricación de “XZ”.
Cuando llegó a casa, Atenea lo esperaba. Su rostro reflejaba tristeza y resignación.

— Ya se los llevaron— dijo ella.
— ¿Hace cuánto?
— Hace una hora. Traían las órdenes de contribución.
— ¿A quienes se llevaron esta vez?
— A Helena, Agamenón y Venus.
— ¡Malditos, primero dos de mis hijos y ahora mis pequeños nietos!
— Es lo justo— dijo ella— Ya sabes como funcionan las cosas: “Para disfrutar hay que sacrificar” — parafraseó el lema de Xúpiter.
— ¡Disfrutar, mierda!

La dejó hablando sola. Salió a pesar de que la lluvia roja lo empapaba. Supo que jamás sería feliz en ese mundo. En una esquina se topó con un “XZ” que le sonrió. Cornelius sintió un escalofrío intenso y termino vomitando en plena calle frente a la mirada atónita de la criatura.
Cuando se repuso miró con desprecio las imágenes de Xúpiter en todos lados, lanzando sus discursos a diestra y siniestra.
Supo que ese ser monstruoso podía convencerlos a todos; pero a él nadie le iba a venir a decir que derretir a su familia para construir “XZ” era en pro de la humanidad.

– ¡Al carajo con la humanidad!— dijo mientras sacaba un revolver, último recuerdo de su padre y le apuntaba a uno de esos seres en la frente…

lunes, 23 de julio de 2007

AMOR

La palabra brota de mi cuerpo,
se sumerge en el agua de mis ojos,
vuela intransigente en el suspiro,
cálida se transporta en mi sonrisa.

Es eco acompasando los latidos,
fuego que consume el bullir de la sangre,
encendido carmín en las mejillas.

Es la palabra que no pronunciarán mis labios.
Que sólo en sueños resonará en el viento.

PETICIÓN

Unicornios danzan en las nubes,
el fuego se adentra en esta noche,
como crin naranja alcanza el universo,
moja con sus llamas el desierto.
P. GUIJARRO

UN SUEÑO


He aquí que estoy sentada, de frente a las cajeras. Con dolor de estomago y mal humor. El tiempo pasa lentamente y yo, que me quiero marchar desde hace rato, empiezo a enfadarme. Mi padre está encantado mirando herramientas, va de un pasillo a otro. Mi madre lo sigue sonriendo por el mero placer de verlo observar las cosas como un niño. Hace diez minutos decidí venir a sentarme, a mi no me place andar recorriendo de aquí para allá pasillos y más pasillos llenos de herramientas y más herramientas; a mi la carpintería, la plomería y los materiales para la construcción no me agradan nada.
Y aquí estoy, observando a la gente que pasa a pagar esos utensilios. Me doy cuenta de que cajeras y cajeros usan fajas para poder levantar los objetos pesados. Empiezo a notar que a todos se les ve de distinta manera. Frente a las cajas los demás empleados pasan una y otra vez y he aquí que te veo: Camisa beige y jeans azules, tu cabello negro tan bien peinado llama inmediatamente mi atención. “Uno de esos chicos guapos que jamás voltean a ver a uno”, pienso mientras te miro con insistencia, sin disimulo, pues sé que no voltearás. Y entonces sucede, volteas hacia tu izquierda y me ves, sentada en esa banca, mirándote fijamente. Pasa de largo por ese inmenso pasillo y yo, un poco sonrojada me quedo con la imagen de tu rostro. “Bueno, después de todo no ha sido tan mala idea esperar aquí”. Pasan dos minutos, y de pronto te veo regresar, por el mismo pasillo, al pasar frente a mi de nuevo me miras, sostengo la mirada mientras pienso: “Vaya, a la tercera no es casualidad”. Sonrió debido a que mi comentario me ha parecido infantil, y así me siento, como una niña entusiasmada con un juego ingenuo. Espero, unos minutos y se repite la tercera y de paso la cuarta vez. En tu rostro hay una expresión de ¿agrado? No es simple curiosidad la que te incita a verme, a los ojos, hay sorpresa en la breve sonrisa que me lanzas la quinta vez y nerviosismo en la sexta. Empiezo a desear que mi padre pretenda comprarse toda la tienda y tarde tres horas más. Pero no. Ahí vienen los dos, “¡sólo un taladro, no, regresen hacen falta más cosas!”, pienso, mientras observo a uno y a otro lado del pasillo, nada, no apareces. “Vamonos”, escucho la voz de mi madre. Una última mirada frente a la salida, nada, te has esfumado. ¿Un sueño? Lo suficiente para dormir sonriendo todos estos días.

sábado, 21 de julio de 2007

¡QUÉ FELICIDAD!


Ayer me hicieron inmensamente féliz. Me regalaron la edición conmemorativa de CIEN AÑOS DE SOLEDAD.

Aún estoy en shock, por años deseé ese libro y ahora ha llegado a mis manos en esta edición tan especial.
No hay duda a veces un sólo instante te cambia el día.



Gracias, Carlos.

jueves, 12 de julio de 2007

GOTAS


Gotera impasible,

clava dolor en el agua,

clic en el órgano amórfo.


Gota por gota se acaba mi llanto.
 
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