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miércoles, 6 de agosto de 2008

ANTES DE TI





Antes de ti, nada era cierto.


Las flores se marchitaban a mi paso


y la sombra del día me negaba su ternura.



Antes de ti, mi silencio producía espanto entre los vivos


y mi tristeza vagaba por el mundo.



Amor, antes de ti, todo era malo,


sin tu presencia el mar no devolvía mis palabras


y el viento se llevaba hasta mis lágrimas.



Ahora estoy en ti y el cielo se caído entre mis manos;


el fuego ha consumido las células malignas


y hasta mis noches se han teñido con tu nombre.



Amor, después de ti no quedará rastro de la lluvia,


sólo mi cuerpo enredado con tu sombra…



06 agosto de 2008




SESEM SERT




Átame,


jamás dejes marchar a este ser hecho de polvo,


no dejes que mis ojos vuelvan a estar vacíos.



Resucita con tu piel cada fragmento de mi alma,


toma mi cuerpo con una sola mirada,


vacía el silencio de tus labios en mis labios.



Trae la noche contigo,


que tu luz –luna llena de mis sueños- surque mis venas;


comparte cada trozo de aire que respiras,


cada minúscula partícula de voz dámela toda,


une tus manos a las mías,


que el silencio sea nuestro escudo y las palabras el arma que jamás será usada.



Átame, acércame a tu cuerpo,


engánchame a tu alma…



10-07-08

sábado, 28 de junio de 2008

FORTALEZA





¿Y qué si el mundo se detiene,


mi alma expira,


y el silencio se apodera de mi cuerpo?




¿Y qué si las calles se llenan de desprecio,


y las nubes me señalan con su odio?



¿Y qué si la tierra se abre llevándose mis sueños?



¿Y qué?



Mientras tu voz resuene en mi pecho y tu nombre este atado al mío, no perecerá mi cuerpo.











23 MAYO 08

jueves, 24 de abril de 2008

OBALDA

Matías se acomodó en una silla; colocó el montón de hojas sobre la mesa y tomando la pluma intentó escribir. Tras unos segundos de silencio desistió de su propósito. ¿Para qué escribir esa historia; para qué contarle al mundo lo ocurrido si sabía que nadie lo creería?

Escuchó el sonido del viento allá afuera; los cristales de las ventanas temblaban una y otra vez, anunciando la llegada de la que sería una noche de insomnio para él. Una vez más intentó emprender la tarea que se había propuesto, acomodó las hojas y empezó a escribir mientras el viento despojaba de sus últimos ropajes a los árboles.

Hace días que no llueve en el pueblo; el acontecimiento ha mantenido demasiado alteradas a las mujeres, acostumbradas a repetir una y otra vez historias de gente viviendo entre la humedad y la tristeza que se le pegan a uno al cuerpo, como una especie de moho, a consecuencia de la lluvia que no ha cesado de caer en ocho años, hasta la mañana de este martes.

El silencio se hizo a las siete de la mañana; cuando los hombres salían de sus casas para dirigirse al trabajo notaron que el cielo se encontraba demasiado claro y que el rumor de la lluvia golpeando contra la tierra ya no estaba. Sus ojos acostumbrados a la penumbra que los nubarrones se empeñaban en perpetuar, fueron repentinamente invadidos por una luz que casi habían olvidado: el sol surgiendo tras las nubes. Ninguno de ellos dijo nada. Continuaron su camino, bordeando los arroyos formados en las calles, sin mirar atrás, pensando en que a esa hora, en otro lugar lejano la lluvia empezaba a caer.

lunes, 3 de marzo de 2008

DECIR ADIÓS.





Voy a gastarme todas las lágrimas del mundo. Y si es necesario vaciaré los mares y los ríos; para así al fin quedarme con la paz que me hace falta.

No dejaré que este dolor me llegue a ratos y por dosis, quiero inundarme en su acuático murmullo, no ser vacilación ante su nombre; rodearme de su callado abrazo y malgastarme.

Voy a gritar tu nombre, hasta que callen las voces de los muertos, hasta que al mundo no le quede más que guardar silencio, vestir sus ojos del luto que me invade.

En este profundo océano que es la noche, recorreré los nombres, dibujaré en el rincón del firmamento los recuerdos, todo aquello que no regresará; te bordaré silencios, risas y este sentimiento; te prenderé a mi alma aunque sangre; caminaré hasta el lugar en el que alguna vez viviste y cerraré la puerta para no dejar que vuelvas.

Voy a gastarme todas las lágrimas del mundo, hasta que revienten en mis manos los tallos de las flores y la tierra me otorgue otro cuerpo. Bajo las rocas me vaciaré completa buscando el retorno al salado mar de mi abandono.


Lunes 03 de marzo de 2008

domingo, 3 de febrero de 2008

LUNA LLENA X (PRESA)



Esa que vez ahí, asomando su blanco rostro entre los árboles, fue mía. Cada centímetro de su faz perteneció a mi nombre. Cada minúscula partícula de su ser brotó de mi sangre…

Ahora la he dejado marchar, he dejado que nubes le acaricien y le apresen. Jamás volverá a poseerme, esa luna me ha abandonado, ha manchado de soledad mis noches. Vuelve tu cuerpo hacia ella, observa su rostro, reflejo de traición. Yo sólo te digo: "no te dejes seducir, el lobo no es más que un juego para ella. No sucumbas, resiste, guarda tu cuerpo tras mis rejas…"

22 ENERO 2008

LUNA LLENA IX




Las horas nocturnas despedazan el silencio
el gélido respiro susurra entre las hojas.

Inexistente el lobo oculta su figura,
sus ojos iluminan el hueco de la noche.

La transformación no le ha servido,
la soledad lo sigue persiguiendo,
el lobo sufre, el hombre llora,
en su disfraz de sueño la luna no consuela…



22 de enero de 2008

lunes, 31 de diciembre de 2007

LA MUERTE EN TUS OJOS

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Jaime Sabines

- Me estoy muriendo de amor- dijo mirándome fijamente a los ojos mientras las lágrimas bajaban en un abundante manantial por sus rostro.

- El amor no es una enfermedad, si acaso un mal innecesario- le dije con ironía- la olvidarás.

Me miró como si yo fuese e un ser extraño venido de un lugar lejano sólo para menospreciar sus sentimientos.

- Cuando asistas a mi funeral te darás cuenta de que es cierto, la muerte me ronda cada vez que mis ojos se pierden en las comisuras de sus labios.

- Nataniel, estás loco, entiéndelo, la gente no se muere de amor.

Hacía frío, la medianoche caía inhóspita entre las calles, la plaza desierta había adquirido bajo la luz lunar un toque de melancólica soledad. Parado frente a él me di cuenta de que realmente sufría; sin embargo no estaba de acuerdo con su teoría exagerada acerca de la muerte y el amor. Me había pasado una y otra vez, la desilusión se había apoderado de mis noches muchas veces y seguí respirando, en ocasiones muy a pesar mío.

-Vamonos - le dije- me estoy congelando y no hay nada que hacer.

-¿Sabes qué es un amor imposible, Rogelio?

-Vamos, no sigas con tus cosas.

- ¡Responde!- dijo entre sollozos.

- Pues, supongo que un amor imposible es aquel que jamás podrá ocurrir, aquel que jamás será nuestro- Contesté malhumorado.

- Exacto, con un amor imposible perdemos un año de nuestras vidas cada vez que miramos a esa persona que jamás será nuestra, y te juro, Rogelio que si me la sigo topando tarde o temprano me voy a morir.

No respondí. Su extravagante manera de ver los sentimientos empezaba a desesperarme. Así había sido siempre. El primer recuerdo de nuestra amistad era un Nataniel golpeándome por haber dicho que mis padres se odiaban.

“¡No tienes derecho a pensar que conoces los sentimientos de los demás!

Muchas veces durante los quince años de amistad que teníamos lo había escuchado decir que esperaba a la mujer que lo hiciera entrar por primera vez a la vida. Ni en los tiempos de juventud, burdeles y amores fugaces conseguí que se interesara en alguien. Me preocupaba la soledad en la que a veces se encerraba. Semanas enteras enclaustrado en su cuarto, noches en vela escribiendo las frases más cursis para esa, la mujer que no llegaba. Curiosamente Nataniel había padecido una silenciosa y pálida muerte: La muerte de aquellos que pasan los días esperando un espejismo que nunca llegará.

- Va a ser perfecta, cuando la tenga frente a mí sabré que es ella. Su sola mirada valdrá todo el tiempo de esperas y desvelos- Me decía una y otra vez. Yo, sólo lo veía, unas veces con burla, he de admitirlo, otras con lástima. “Un tipo cómo él no encaja en este mundo, si no sé da cuenta de cómo es en realidad la vida yo no sé que será de él” Pensaba al verlo garabatear palabras y más palabras, mientras suspiraba bajo la quietud de las madrugadas.

Al fin, una noche de septiembre vi como su expresión taciturna se transformaba al verla entrar a la habitación. Era Mercedes, una mujer hermosa sin duda, poseedora de una sonrisa de encanto y una personalidad arrobadora. Probablemente yo también me hubiese quedado prendado de ella sí no hubiese tenido el mínimo defecto de ser la hija ilegítima de mi padre.

Nataniel, temblaba cuando me arrastró hacia la estancia para decirme:

- ¡Es ella, Rogelio, es ella!

Siempre pensé que lo mejor para Nataniel sería encontrar a la “tan buscada mujer” antes de que los años se llevaran lo mejor de él. En realidad siempre me preocupó que un día terminara realmente trastornado. Sin embargo, para mí pesar, la solución a la extraña personalidad de mi amigo no fue Mercedes, muy por el contrario la melancolía se le agudizó, dejo de comer y las noches de insomnio se convirtieron en su vicio. Todas las noches venía a casa, pero frente a ella no decía palabra alguna, si bien es cierto que su mirada hacía evidente el fervor que le profesaba nunca hizo nada por acercarse a ella, más que provocarle repentinos sonrojos debido a la pasión que se desbordaba por los ojos de él cuando la tenía cerca.

Una noche, llegó temprano a casa, me llevó al estudio y me dijo:

- Es hora de decírselo, es hora de que sepa que es a quién tanto esperaba.

Me quedé callado, esa misma tarde me había enterado de algo que sin duda trastornaría el futuro de muchas personas, incluido el de Nataniel.

- Siéntate y escucha con atención- dije- Mercedes ha venido al pueblo por una única razón, como mi padre ya no está con nosotros ha venido a pedir mi aprobación para… bueno, ella va a casarse y planea venir a vivir aquí con su esposo.

Mi amigo se quedó quieto un largo rato, sin expresión alguna en su rostro, sin, casi podría asegurarlo, siquiera respirar. Su única reacción fue salir calladamente del cuarto y caminar hasta la puerta. Horas más tarde lo encontré en la plaza vacía, lloraba y repetía una y otra vez que moriría sin ella o cada vez que la viera.

- Vete unos días del pueblo, aléjate de ella, verás como eso te ayudará a olvidar.

No contestó y me sentí seguro de que analizaba la posibilidad de poner en práctica mis palabras, por eso fue que la noche siguiente me sorprendió verlo llegar a casa a la hora habitual.

- Creí que me habías dicho que te hace daño verla- lo dije al verlo llegar- ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

- Acelerando mi muerte- contestó pasando a la sala. Pude notar que no había dormido en días. Las ojeras habían adquirido un tono morado que contrastaba con la palidez de su rostro.

Pasaron los tres meses de amonestaciones y no hubo noche en que Nataniel no visitara nuestra casa. En todos esos días la sorpresa no dejo de invadirme cada vez que lo veía cruzar la puerta y sentarse frente a ella sin decir nada. Aun ahora no puedo entender de dónde sacaba el valor para continuar torturándose noche tras noche. Ni siquiera faltó el día que el prometido de Mercedes asistió a pedir su mano. Yo sabía que sus madrugadas estaban llenas de llanto y que casi había dejado de probar alimento; pero él no era un ser humano común y corriente al que uno pudiese ayudar con facilidad. Intenté una y otra vez persuadirlo de continuar con las visitas, pero jamás obtuve resultados. Pasé largas horas discutiendo con él, intentando hacerle entender que la gente no se moría por un sentimiento tan común como el amor, pero hacía caso omiso de mis palabras.

Hace tres noches descubrí que debí prohibirle la entrada a nuestra casa a tiempo. Llegó un poco tarde. La familia estaba reunida en la sala. Al día siguiente Mercedes se casaba y discutíamos los últimos detalles. Nataniel estuvo más taciturno que de costumbre, pude notar como minúsculas gotas de sudor le empapaban la frente. No dijo nada, sin embargo pude notar cómo esta vez su mirada era aún más insistente. Mercedes debió notarlo también pues mantenía la vista baja, como intentando evitar un último e inapropiado sonrojo. Supongo que no lo consiguió, supongo que la veneración que ese hombre le había profesado durante todos estos meses pudo más y al fin levantó la vista. Clavó sus ojos en los de él y esa única mirada se prolongó más de lo conveniente.

Inesperadamente se levantó y sin decir nada salió de la casa. Fui tras de él, caminaba tambaleante y una cuadra después lo vi. desvanecerse. Sin saber que hacer me arrodillé junto a él sólo para escucharle decir:

- Te lo dije, cada vez que la veía la muerte me rondaba, y hoy en su mirada me di cuenta. Me voy a morir de amor.

No dijo más. He intentado entenderlo, pero no, yo no poseo el loco corazón de Nataniel y para mí el amor y la muerte nunca serán lo mismo…

Perla Guijarro

31 de diciembre de 2007

miércoles, 26 de diciembre de 2007

PULVERIZACIÓN



Cuando las palabras terminen,
y sólo se escuche el bramido de nuestros corazones.
Cuando tu piel este tan cerca que pueda confundirla con mi piel,
cuando cada punto de tu infinita figura me pertenezca
y el nocturno silencio de las flores anuncie tu llegada.


Surgirá en mis ojos el rocío de tus labios,
y se abrirá mi alma en el fondo de la tierra.
El rumor de lluvia será la melodía que nos colmé,
nuestro padre el viento guardará nuestras palabras,
impedirá que el tiempo desvanezca nuestros nombres.


Cuando tu mirada deje cicatrices en mis manos,
y nuestros ojos desemboquen en un mismo océano.
Cuando no exista más que un siglo para contemplarnos
y memorizar al tacto nuestra esencia.


Ese día el misterio de las aves,
el nítido vacío de la tierra,
se borrarán de golpe al encontrarnos.


30 NOVIEMBRE-26 DICIEMBRE 2007

LUNA LLENA VI (PERDICIÓN)





Bajo el influjo de la luz de luna
deje arrastrar mi cuerpo,
el lobo me miraba fijamente,
el brillo de sus ojos conmocionó mis latidos.

La noche
oscuro manantial en que mis sueños eran rotos
clamaba sangre,
trozos de piel,
y una palabra que silenciara otras palabras.

De pie frente a él,
escucho sus latidos,
y el vendaval surcando sus pulmones.


Bajo el pelaje oscuro su aroma me hipnotiza,
mis secretos desgarran la oscuridad,
acerca su enorme cuerpo a mi espalda,
siento su respiración bañar mi cuello.

La luna oculta su faz tras una nube,
el lobo, ahora hombre,
siente mis manos correr por su espalda,
mi boca recorre los callejones inciertos de su piel,
mientras su sombra cubre lenta mi cintura.

La oscuridad termina en nuestros cuerpos,
siento el dolor de sus dientes clavados en mi cuello
y el goce de mi sangre corriendo entre su rostro.

Se aleja
y el brillo de mis ojos le revela que esta es
la noche primera de lo eterno...

30 NOVIEMBRE 2007

INSTRUCTIVO EN DESUSO


Me he quedado con el silencio rondándome los labios.

La palabra esta oculta entre mis ojos.


Siento,

mi corazón palpita,

cada segundo una explosión me lo arrebata.


¿Cómo no ser tu cautiva?

Si tu aroma calma mi tristeza

y tu respiración inunda mis sentidos.


Este oscuro cuerpo que yo he sido,

se irá carcomiendo con tu ausencia.

Y mis manos se harán polvo en la noche eterna de tu silencio.


20 NOVIEMBRE 2007

EL VERDADERO ÁMBAR.


Amanece en lo perfecto de tu rostro,

la oscuridad que encierra tu mirada hace huecos en mi centro,

no pertenezco al mundo de los vivos,

mi congelada faz abandonó esta tierra,

mis manos no sienten el dolor de los mortales,

fui silencio hasta que tu voz llegó apartando todo

y tu figura se mezclo en mis sueños.


Pertenezco a tu boca,

al sonido de tu nombre,

viviré por siempre en el recuerdo de tus ojos,

y moriré de nuevo en este olvido.


El verdadero ámbar está en tu sangre

y en tu esencia que no podré tocar

ni en este infierno en que me hundo...

lunes, 3 de diciembre de 2007

EVAPORACIÓN


EVAPORACIÓN
La crueldad del universo se extiende en la llanura desolada de mis ojos.

El tibio manantial ya no corre por mi cuerpo

y una agonía incesante se retuerce entre mis labios.


Las mariposas han huido del invierno en que se ha convertido mi piel,

ni el salado aroma de mis ojos puede sepultar tanto dolor,

¿por qué inventar un sueño que no todos viviremos,

por qué posar mis suspiros en un cuerpo al otro lado del silencio?


En esta prisión que una mirada espesa y penetrante construyó,

formo burbujas con mi sangre,

me despojo de los trozos inservibles de mi alma,

y el insomnio de mi dicha se propaga lentamente por los muros.


No conocía este desierto,

esta cima nevada,

no había sentido la arena hiriéndome los ojos

ni el hielo destrozando lo poco que quedaba de mi sangre.


El dolor no había entrado en este río de corrientes engañosas,

su veneno no había llegado a mis recodos,

ahora enturbiada la limpidez de mi existencia

me destruyo al sol que evapora el poco elixir de vida que me queda.


3 DICIEMBRE 2007

viernes, 16 de noviembre de 2007

INTERROGATORIO.












¿Tú que sabes del amor?



Si el llanto de las flores te domina,



si las nubes cubren tu mirada de pez enjaulado.





¿Qué dicen los silencios que te habitan?



¿Cuál es la queja de la sangre que recorre tus escombros?





Puedo caminar,



encontrar el pajar escondido entre agujas,



cocinar mentiras



fingir sonrisas.





¿Y Esperar?

viernes, 2 de noviembre de 2007

SUICIDA


La muerte no será ya muerte,
si tus ojos me asesinan,
si tus labios me desangran,
si tu cuerpo me acompaña...

jueves, 9 de agosto de 2007

SECRETOS...


Las palabras se van acumulando en un rincón. La luna ha salido al fin de la prisión de nubes. Un aullido se esconde en mi garganta. Pronto mis garras destrozarán lo que queda en mi de humano. Un soplo de viento trae hasta mí el olor de la sangre. Aun no es tiempo, el pelaje no surca mi cuerpo todavía, mis fauces no alcanzan su máximo esplendor.

La luna brilla en ese cielo lleno de secretos. En esta tierra, mis aullidos son cubiertos por las sombras.

Solo mis victimas conocen mi arcano...

miércoles, 8 de agosto de 2007

MALA SUERTE


-La mala suerte no existe- me ha dicho un pequeño duende esta noche.

-Son sólo ideas tuyas, ideas distorsionadas como la imagen que tienes de mí ahora mismo.


No he querido seguir escuchándolo, sus orejas verdes y puntiagudas no me inspiran confianza. He cerrado los ojos y respirado profundo. Aún lo escucho parloteando. Sus diminutos pies hacen ruido al andar de aquí para allá.


-¿Quieres callarte?

-No, tengo que convencerte de que la mala suerte no existe.

-Bien, entonces esto no es por mala suerte- le digo mientras lo patéo y su frágil cuerpecito queda embarrado en la pared...


Duermo tranquila esta noche, la mala suerte existe, al menos para el duende




lunes, 6 de agosto de 2007

HUMANIDAD.




Cornelius apagó el notivirtual con un chasquido de dedos. Al instante la figura del reportero se desvaneció en el aire.
—¿Por qué lo apagas?— dijo Atenea con voz chillona.
—No te pierdes de nada, siempre son las mismas mentiras; la misma farsa. — dijo Cornelius mientras se ponía su vieja chamarra de piel.
—¡Ahí vas de nuevo a la calle con esa antigüedad, debería darte vergüenza!—recriminó Atenea— ¡No sé por qué me casé contigo!
—¡Anda, mujer, calla, que no me vas a venir a cambiar a los 95 años!— dijo, señalando las tres arrugas que habían aparecido en su rostro y el cabello que apenas empezaba a blanquear.

Salió del departamento dejando tras de sí los reclamos de su mujer. Abrochó la chamarra y se dirigió al museo. Le gustaba pasar ahí las tardes; emocionado con la visión del pasado; con la idea de que todo estaría mejor si él pudiese regresar el tiempo.
— Atardecer pleno, Don Cornelius— saludó el guardia del museo.
— Atardecer pleno, XZ400— contestó él, alejándose rápidamente.

La visión de esos seres plastificados le provocaba nauseas. En ocasiones llegaba a imaginar que personas de su pasado se veían reflejadas en la piel brillante y gelatinosa de esas criaturas fabricadas por centenares en los últimos 80 años.
Entró en la sala tres: “Inicios del siglo XXI”. Había crecido en esa época, disfrutando la calma aparente que todavía reinaba en esos años. En el 2015, él aun un adolescente, todo cambió. Se estremecía al recordar la incertidumbre y el caos que reinaron durante veinte años y lo ocurrido a sus padres y a millones de personas que habían sido convencidos de que el progreso exigía sacrificio.

—Por Xúpiter, ya supéralo, Cornelius, mira la tranquilidad en que vivimos ahora— le decía casi a diario su mujer.


Él jamás olvidaría, lo supo la noche en que la paz se restableció en el mundo bajo el mando de Xúpiter. Los sobrevientes vieron en este personaje a un héroe, un Mesías al que empezaron a venerar y a obedecer ciegamente. Cornelius vio en él a un monstruo cuyo único propósito era conseguir la propagación de los “XZ”.

— Disculpe, Don Cornelius, ya vamos a cargar—interrumpió sus pensamientos el guardia, indicando que el campo electromagenitico iba a ser activado.

— Ahhh, sí, XZ400, ya me voy— sonrió fingidamente.

Salió, afuera la lluvia rojiza había iniciado. Cornelius se arrepintió de no llevar puestos el sombrero y la chamarra para días lluviosos. Le repugnaba sentir las gotas tocando su piel. Sabía que ese color rojizo provenía de las industrias que se dedicaban a la fabricación de “XZ”.
Cuando llegó a casa, Atenea lo esperaba. Su rostro reflejaba tristeza y resignación.

— Ya se los llevaron— dijo ella.
— ¿Hace cuánto?
— Hace una hora. Traían las órdenes de contribución.
— ¿A quienes se llevaron esta vez?
— A Helena, Agamenón y Venus.
— ¡Malditos, primero dos de mis hijos y ahora mis pequeños nietos!
— Es lo justo— dijo ella— Ya sabes como funcionan las cosas: “Para disfrutar hay que sacrificar” — parafraseó el lema de Xúpiter.
— ¡Disfrutar, mierda!

La dejó hablando sola. Salió a pesar de que la lluvia roja lo empapaba. Supo que jamás sería feliz en ese mundo. En una esquina se topó con un “XZ” que le sonrió. Cornelius sintió un escalofrío intenso y termino vomitando en plena calle frente a la mirada atónita de la criatura.
Cuando se repuso miró con desprecio las imágenes de Xúpiter en todos lados, lanzando sus discursos a diestra y siniestra.
Supo que ese ser monstruoso podía convencerlos a todos; pero a él nadie le iba a venir a decir que derretir a su familia para construir “XZ” era en pro de la humanidad.

– ¡Al carajo con la humanidad!— dijo mientras sacaba un revolver, último recuerdo de su padre y le apuntaba a uno de esos seres en la frente…

lunes, 23 de julio de 2007

UN SUEÑO


He aquí que estoy sentada, de frente a las cajeras. Con dolor de estomago y mal humor. El tiempo pasa lentamente y yo, que me quiero marchar desde hace rato, empiezo a enfadarme. Mi padre está encantado mirando herramientas, va de un pasillo a otro. Mi madre lo sigue sonriendo por el mero placer de verlo observar las cosas como un niño. Hace diez minutos decidí venir a sentarme, a mi no me place andar recorriendo de aquí para allá pasillos y más pasillos llenos de herramientas y más herramientas; a mi la carpintería, la plomería y los materiales para la construcción no me agradan nada.
Y aquí estoy, observando a la gente que pasa a pagar esos utensilios. Me doy cuenta de que cajeras y cajeros usan fajas para poder levantar los objetos pesados. Empiezo a notar que a todos se les ve de distinta manera. Frente a las cajas los demás empleados pasan una y otra vez y he aquí que te veo: Camisa beige y jeans azules, tu cabello negro tan bien peinado llama inmediatamente mi atención. “Uno de esos chicos guapos que jamás voltean a ver a uno”, pienso mientras te miro con insistencia, sin disimulo, pues sé que no voltearás. Y entonces sucede, volteas hacia tu izquierda y me ves, sentada en esa banca, mirándote fijamente. Pasa de largo por ese inmenso pasillo y yo, un poco sonrojada me quedo con la imagen de tu rostro. “Bueno, después de todo no ha sido tan mala idea esperar aquí”. Pasan dos minutos, y de pronto te veo regresar, por el mismo pasillo, al pasar frente a mi de nuevo me miras, sostengo la mirada mientras pienso: “Vaya, a la tercera no es casualidad”. Sonrió debido a que mi comentario me ha parecido infantil, y así me siento, como una niña entusiasmada con un juego ingenuo. Espero, unos minutos y se repite la tercera y de paso la cuarta vez. En tu rostro hay una expresión de ¿agrado? No es simple curiosidad la que te incita a verme, a los ojos, hay sorpresa en la breve sonrisa que me lanzas la quinta vez y nerviosismo en la sexta. Empiezo a desear que mi padre pretenda comprarse toda la tienda y tarde tres horas más. Pero no. Ahí vienen los dos, “¡sólo un taladro, no, regresen hacen falta más cosas!”, pienso, mientras observo a uno y a otro lado del pasillo, nada, no apareces. “Vamonos”, escucho la voz de mi madre. Una última mirada frente a la salida, nada, te has esfumado. ¿Un sueño? Lo suficiente para dormir sonriendo todos estos días.

jueves, 12 de julio de 2007

GOTAS


Gotera impasible,

clava dolor en el agua,

clic en el órgano amórfo.


Gota por gota se acaba mi llanto.
 
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