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jueves, 1 de mayo de 2008

"Cada suspiro es un sorbo de vida del que uno se deshace"
"Nada puede durar tanto, no existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague".
Pedro Páramo
Juan Rulfo.

jueves, 24 de abril de 2008

AURA-CARLOS FUENTES

“Consuelo, también el demonio fue un ángel, antes..."

No había mas. Allí terminan las memorias del general Llorente: "Consuelo, le demon aussi etait un ange, avant..."

Fuentes, Carlos. Aura (1962). 12. ed. México: Ed. Era, 1977. (Biblioteca Era)

jueves, 27 de marzo de 2008

AMOR ES AMOR

El telegrafista contó las palabras. El médico no le puso atención. Estaba pendiente de un voluminoso libro abierto junto al manipulador. Preguntó si era una novela.
-Los Miserables, Víctor Hugo -telegrafió el telegrafista. Selló, la copia del telegrama y regresó a la baranda con el libro-. Creo que con éste demoramos hasta diciembre.
Desde hacía años sabía el doctor Giraldo que el telegrafista ocupaba sus horas libres en transmitirle poemas a la telegrafista de San Bernardo del Viento. Ignoraba que también leyera novelas.
-Ya esto es en serio -dijo, hojeando el manoseado mamotreto que despertó en su memoria confusas emociones de adolescente-. Alejandro Dumas sería más apropiado.
-A ella le gusta éste -explicó el telegrafista.
-¿Ya la conoces?
El telegrafista negó con la cabeza.
-Pero es lo mismo -dijo-; la reconocería en cualquier parte del mundo por los saltitos que da siempre en la erre.
García Márquez. La mala hora. Página 59.

lunes, 4 de febrero de 2008

DIANA, O LA CAZADORA SOLITARIA- CARLOS FUENTES


"Nada habrá más triste que el sabor de las mujeres que nunca tendrás, de los hombres que perdiste por miedo, por convención, por temor a dar el paso prohibido, por falta de imaginación, por incapacidad de transformarte como Don Juan, en otro" [Pág. 93]



"El amor es no hacer otra cosa. El amor es olvidarse de esposos, padres, hijos, amigos, enemigos. El amor es eliminar todo cálculo, toda preocupación, toda balanza de pros y contras" [ Pág. 53]



"-Me angustia la idea de las parejas que se pierden... Las parejas que pudieron ser pero no fueron, les couples qui se ratent, ¿sabes?, que se cruzan como barcos en la noche. Eso me angustia, ¿te das cuenta cómo ocurre eso, con qué frecuencia?..." [Pág. 60]


“Hay el amor que no se atreve a decir su nombre, pero también hay algo ,peor y es el amor sin nombre…” [Pág. 38]



Fuentes, Carlos. Diana o la cazadora solitaria. Suma de letras, España, 2003.

Gertrude- Hermann Hesse

"Quiero sentir que el placer y el dolor provienen de la misma fuente, que son aspectos de la misma fuerza y acordes de la misma pieza de música; cada uno con su propia belleza y esencialidad." [Pág 56]
"Pero cuando vemos que alguien sufre y se comporta groseramente porque sufre, debemos ser indulgentes y perdonarlo" [Pág. 61]
"¿Si acaso no llamara el amor a mi puerta, si acaso permanecía apartado, cómo podría alguien tener confianza en mñi y esperar que le ayudara? Sentía lástima por esta mujer, pero también la despreciaba. Porque si esto era el amor, a base de crueldades y humillaciones, entonces sería mejor vivir sin amor" [Pág. 89]



Hesse, Hermann. Gertrude. Editores mexicanos unidos, México, 2001.

martes, 18 de diciembre de 2007

>>La poesía cambia con el tiempo, pero sólo como el tiempo mismo, para volver al punto de partida<<
OCTAVIO PAZ

jueves, 11 de octubre de 2007

«Hoy he presenciado lo siguiente...»






Así comienza «The Cleft» , la última novela de la premiada que la editorial Lumen publicará el próximo año. La Razón publica el arranque del primer capítulo






Hoy he presenciado lo siguiente:
Cuando los carros llegan de la granja al acabar el verano, cargados con el vino, las aceitunas, las frutas, se respira un ambiente festivo en la casa y yo me sumo a él. Desde mis ventanas observo atento, como los esclavos de la casa, la llegada de los bueyes cuando doblan el camino, aguzo el oído para escuchar el chirrido del carro. Hoy los bueyes tenían los ojos desorbitados y estaban inquietos a causa de la ruidosa congestión en la carretera hacia el oeste. Su blancura había embermejado, casi como la túnica del esclavo Marcus, y su pelaje estaba cubierto de polvo. Las chicas, expectantes, han salido corriendo hacia el carro, no solo por todos los deliciosos productos que se disponían a colocar en la despensa, sino por Marcus, quien en el último año se ha convertido en un joven bello. Su garganta acumulaba demasiado polvo para permitirle devolver los saludos, y se precipitó al surtidor, agarró el cántaro que había allí y bebió ―y bebió―, se volcó agua sobre la cabeza, de donde surgió, tras esta libación, un montón de rizos negros, y lo soltó apresuradamente sobre los azulejos, donde se hizo añicos. En ese momento, Lolla, a cuya madre compró mi padre durante un viaje a Sicilia, una chica de carácter explosivo, se abalanzó sobre Marcus espetándole reproches y acusaciones. Él le gritó a su vez, defendiéndose. Los otros sirvientes ya estaban descargando las jarras de vino y aceite y la vendimia, negra y dorada, y era una escena concurrida, bulliciosa. Los bueyes comenzaron a mugir y entonces, con aire de ostentosa impaciencia, Lolla tomó un segundo cántaro y lo sumergió en el agua y corrió con él hacia los bueyes, donde llenó los pilones, que ya estaban casi vacíos. Era responsabilidad de Marcus asegurarse de que los bueyes tuvieran agua tan pronto como llegaran. Agacharon sus enormes cabezas y bebieron, mientras Lolla se volvía de nuevo contra Marcus, regañándolo y con aspecto enojado. Marcus era el hijo de un sirviente de la casa de la hacienda, y estos dos se conocían de toda la vida. A veces, él había trabajado aquí, en nuestra casa de la ciudad, a veces ella había ido a pasar el verano a la casa de la hacienda. Lolla era conocida por su genio, y si Marcus no hubiera estado sofocado y sediento después del largo y pesado viaje, probablemente se habría reído de ella, habría calmado su arrebato de impaciencia. Pero estos dos ya no eran niños: bastaba con verlos juntos para percatarse de que el enfado de ella, la hosquedad de él, no eran tan solo el resultado de una tarde acalorada.
Se acercó a los bueyes, evitando la sacudida de los enormes cuernos, y empezó a calmarlos. Los liberó de los yugos y los condujo bajo la sombra de la gran higuera, donde colgó las cinchas sobre una rama. Por alguna razón, la ternura de Marcus hacia los bueyes irritó a Lolla todavía más. Se quedó quieta, mirando, mientras las otras chicas pasaban delante de ella trajinando los productos del carro, y sus mejillas estaban de color escarlata y sus ojos acusaban y reprobaban al chico. Él no le hizo caso alguno. Caminó frente a ella como si no estuviera allí, hasta la terraza, donde cogió otra túnica de su fardo y, después de sacarse la túnica polvorienta, se roció con agua otra vez y, sin secarse ―el calor lo haría en un momento― se puso la limpia.
Lolla parecía más tranquila. Apoyaba la mano en la pared de la terraza, y ahora estaba arrepentida, o a punto de estarlo. De nuevo hizo caso omiso de ella, pero se quedó al fondo de la terraza, mirando fijamente los bueyes, sus bultos. “Marcus…”, dijo ella en su tono de voz habitual, y él se encogió de hombros, despreciándola. En ese momento la última de las tinajas y la fruta ya estaban dentro. Se encontraban los dos solos en la terraza. “Marcus”, repitió Lolla, esta vez melosa. Volvió la cabeza para mirarla, y a mí no me habría gustado recibir esa mirada. Desdeñosa, enojada; muy lejos de la complacencia que ella estaba esperando. Se dirigió a la verja para cerrarla, y se alejó de ambas. Las dependencias de los esclavos se encontraban al final del jardín. Tomó su fardo y echó a andar, decidido, hacia donde iba a pasar esa noche. “Marcus”, suplicó. Parecía a punto de romper a llorar. Estaba por entrar en las dependencias masculinas, dio con él cuando ya desaparecía tras la puerta.
No tuve necesidad de observar más. Sabía que ella encontraría un pretexto para quedarse a esperarlo en el patio ―tal vez acariciando y mimando a los bueyes, dándoles higos, o simulando la atención que tanto requerían. Estaría aguardándolo. Sabía que él pretendía salir con el resto de los chicos en busca de diversión nocturna; no visitaba a menudo esta casa en plena Roma. Pero también sabía que estos dos pasarían la noche juntos, sin importar lo que él prefiriera.
Esta breve escena, a mis ojos, resume una verdad sobre las relaciones entre hombres y mujeres.
Con frecuencia, al percibir algo como una revelación mientras observaba la vida de la casa, me sentía impelido a ir a la habitación donde guardaba ese inmenso grueso de información sobre el que se supone que estaba trabajando. Ahora ya hacía años que la tenía. Otros antes de mí habían declarado su intención de interpretarla.
¿Qué era? Un montón de material acumulado durante siglos, en su origen una historia oral, una parte de la cual se transcribió tiempo después, con el propósito de ocuparse del más temprano de nuestros testimonios, las gentes de nuestra tierra.
Era un material voluminoso y renuente que había derrotado a más de un historiador esperanzado, y no solo por su dificultad, sino por su naturaleza. Cualquiera que trabaje sobre él debe saber que si algún día llegara a dotarlo de una forma que pudiera recibir un nombre, y presentarlo como un producto de erudición, este sería atacado, retado, y tal vez calificado de espurio.
No soy una persona que disfrute las riñas entre intelectuales. El tipo de hombre que soy no tiene ninguna importancia en este debate; ya se ha discutido si debía permitirse la existencia de esta fábula más allá de las polvorientas estanterías donde siempre se ha conservado. “La Raja” ―no fui yo quien escogió el título― se consideró tan subversivo que en varias ocasiones quedó relegado junto a otros documentos “estrictamente confidenciales”.
Como he dicho, la historia que estoy relatando se basa en documentos antiguos, que a su vez se basan en testimonios orales aún anteriores. Algunos de los acontecimientos que se presentan resultan desabridos y pueden llegar a disgustar a cierta gente. Puse a prueba una selección de fragmentos de la crónica con mi hermana Marcella y se escandalizó. No se podía creer que hubiera mujeres decentes que fueran crueles con los preciosos bebés varones. Mi hermana siempre está dispuesta a atribuirse los más delicados de los atributos femeninos ―un rasgo nada insólito, creo yo. Pero tal y como le recordé, a quien la haya visto gritando con fervor cuando la sangre manaba en la palestra, no resulta nada fácil convencerlo de la escrupulosidad femenina. Aquellos que deseen evitar que su sensibilidad se vea herida, deberían empezar la historia en la página 29.
Esto que sigue no es el primer fragmento que tenemos de la historia, pero resulta informativo y por eso lo coloco en primer lugar.


Doris LESSING

Doris Lessing, Nobel de Literatura 2007

11.10.2007




La novelista británica Doris Lessing, nacida en Persia y que este mes cumple 88 años, fue galardonada hoy con el Nobel de Literatura de este año. Lessing ya había sido distinguida en el 2001 con el Príncipe de Asturias.
La imagen más difundida de la autora de “El cuaderno dorado” (1962), considerada la biblia del feminismo británico, es la de una liberal a ultranza. En cierta etapa de su vida abrazó incluso ideas comunistas.
En muchas de sus más de cincuenta novelas, la considerada hasta ahora “única candidata seria británica al Nobel” critica repetidamente el trato de los blancos a los negros, relatando sus experiencias en Rhodesia (hoy Zimbabwe).
En 1925, su padre, ex oficial británico gravemente herido en la I Guerra Mundial, emigra con la familia a Rhodesia atraído por las promesas de hacer fortuna con una finca y el cultivo de productos agrícolas.
Los relatos de Lessing de esa etapa de su vida son ambivalentes. Tres elementos desempeñan un papel fundamental: la rígida educación particularmente de su madre, el descubrimiento de las bellezas de la naturaleza del sur de África y los horrores de la segregación y discriminación raciales.

El despertar de una rebelde

A los catorce años, hastiada de la educación autoritaria y anunciando ya la rebeldía en su alma, Lessing abandona el colegio de monjas al que iba y comienza a trabajar como asistente en una clínica. Pronto comienza también a escribir sus primeros relatos, en los que refleja las experiencias de desengaños amorosos.
A los 17 años, como se esperaba de ella, se casa con un granjero, con el que tiene dos hijos. El matrimonio es de corta duración: a los 23 años, en 1943, plena II Guerra Mundial, se divorcia y, a través de relación con el fervoroso izquierdista alemán Gottfried Lessing, se aproxima a grupos de ideología comunista.
En 1944 se casa con Lessing, que más tarde representaría a la República Democrática Alemana como diplomático en África, con el que tuvo su tercer hijo. En su autobiografía, Gregor Gysi, sobrino de Doris Lessing y hoy líder del partido de izquierda alemán Die Linke, la describe como una “mujer introvertida”, que “irradia una gran inteligencia” y da la impresión de ser “muy tímida”.
Doris Lessing publica su primera gran obra en 1950, "Vencida por la sabana", que la catapulta de inmediato a la fama. En 1954 se desengaña del comunismo y lo abandona, transformándose luego en una de sus más duras críticas, decantadas en “Canta la hierba”, una novela sumamente política.

Desilusiones y confesiones

En una entrevista, Lessing dice que hoy es muy intolerante con las ideologías, porque “pertenezco a una generación de grandes sueños, de utopías de sociedades perfectas, pero que han terminado en baños de sangre”.
En 1956, Sudáfrica y especialmente Rhodesia le prohíben el ingreso. En 1962 publica su novela más conocida, "El cuaderno dorado", que la convirtió en un icono del movimiento feminista, para gran sorpresa suya: “la cuestión de que un libro pueda cambiar la vida de una persona sólo puede significar que alguien está dispuesto a transformarse y el libro el sólo el detonante.”
En 1995, con 66 años, regresa a Sudáfrica para visitar a la familia que aún tiene allí y dar a conocer su autobiografía. Entonces, los vientos de la historia ya habían cambiado: es acogida con brazos abiertos, justamente por haber tratado los temas que cuarenta años antes le habían valido la expulsión.
De “Un paseo por la sombra”, una autobiografía de 1997, podría deducirse que a Doris Lessing ya no mucho la sorprende, pero interiormente reacciona como un fino sismógrafo. La clave para la comprensión de su vasta obra es quizás su respuesta a la cuestión de cuánta realidad contienen sus obras: “Es imposible describir la vida de un escritor, porque lo real en él no puede escribirse”.

Pablo Kummetz

domingo, 23 de septiembre de 2007

La Oveja negra


Augusto Monterroso - Fábulas (1921-2003)


En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

miércoles, 20 de junio de 2007

Decálogo del artista


I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.


II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.


III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.


IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.


V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.


VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.


VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.


VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.


IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.


X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.


Gabriela Mistral

domingo, 10 de junio de 2007

Apuntes: Taller de narrativa.

Estos son algunos de los apuntes tomados en el Taller de Narrativa impartido por el escritor David Toscana hace algún tiempo, aquí en Ciudad Victoria. Lo comparto más que nada para darles un repaso, que bien que necesito mejorar en estos aspectos.

*Evitar el uso de la adjetivación.


*“Cuando se narran cosas grotescas; sangrientas y de horror: evita las palabras grotescas; sangrientas y de horror”


*Ser más preciso con lo que narramos.


*Leer autores hispanos en voz alta (García Márquez, Rulfo, etc.)


*Diálogos: “La gente no hace literatura cuando habla”


*No pensar en términos reales, si no en términos de coherencia interna, belleza y fuerza.


*“Se deforma la coloquialidad y el realismo, pensando en el realismo”.


*Todos los formalismos y cortesías suelen ser aburridos; es ahí cuando interviene el narrador.


*“Que los personajes hablen cuando tienen algo que decir”


*Diálogos cortos.


*“La realidad es importante hasta cierto punto. Si estorba no hay por qué conservarla”


*“Armonía en lugar de verosimilitud”


*Probar alternativas en tiempos verbales.


*No a los copretéritos.


*Debemos tener claro quién es el personaje.


*“No respeten la idea original, no se aferren a la idea de cómo iba a ser en un principio la historia.

jueves, 31 de mayo de 2007

ROSARIO CASTELLANOS


Nació en la Ciudad de México, el 25 de mayo de 1925. Vivió su infancia y adolescencia en Comitán, Chiapas,México; falleció en Tel Aviv, el 7 de agosto de 1974. Estudió la licenciatura y la maestría en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Con una beca del Instituto de Cultura Hispánica estudió cursos de posgrado sobre estética en la Universidad de Madrid.Fue promotora cultural en el Instituto de Ciencias y Artes en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; directora deTeatro Guiñol en el Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil, en el Instituto Nacional Indigenista en San Cristóbal, Chiapas; directora general de Información y Prensa de la Universidad Nacional Autónoma de México (1960-1966); profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (1962-1971). Se le nombró embajadora de México en Israel de 1971 a1974. Fue becaria Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores de 1954 a 1955. Obtuvo el Premio Chiapas 1958, por Balún Canán. En1961 se le otorgó el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad real. En 1962 su libro Oficio de tinieblas obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Además,fue merecedora al Premio Carlos Trouyet de Letras,1967, y al Premio Elías Sourasky de Letras, 1972.

Su obra ha sido incluida en diversas antologías y traducida a varios idiomas.



DESAMOR


Me vio como se mira al través de un cristal

o del aire

o de nada.


Y entonces supe: yo no estaba allí

ni en ninguna otra parte

ni había estado nunca ni estaría.


Y fui como el que muere en la epidemia,

sin identificar, y es arrojado

a la fosa común.

viernes, 18 de mayo de 2007

EL ALCALDE DE FURNES- SIMENON




El alcalde de Furnes, es una novela que me impresionó mucho debido a que lo único que había leído de Gerges Simenon, eran algunos relatos del inspector Maigret, un comisario ficticio de la policía judicial francesa creado por Simenon y que ha protagonizado 78 novelas y 28 cuentos, dedicado a resolver los casos más sonados mediante la comprensión de las formas de vida de sus investigados, pensando, comiendo, viviendo como ellos.




En "El Alcalde de Furnes", Simenon nos muestra otra visión del ser humano. Terlinck, el protagonista de la historia sufre una transformación apenas perceptible, todas las cosas que acontecerán en su amado Furnes, terminarán con el orden perfecto que él, como alcalde, había establecido. Simenon nos muestra en esta novela como hasta los hábitos más arraigados pueden ser removidos del ser humano cuando fuerzas exteriores a este destruyen su rutina.







Joris Terlinck , un hombre autoritario, taciturno y de mal carácter, que de la nada se ha creado, sin demasiados escrúpulos, una situación más que envidiable, es el polémico e incómodo alcalde de Furnes. El sistema de temor y servidumbre impuesto por él impera tanto en la familia y en la fábrica de tabaco de la que es propietario, como en el Ayuntamiento, donde su único rival es el presidente del Círculo Católico de la ciudad, Leonard Van Hamme. Pero, un día, un empleado suyo se suicida porque él se niega a adelantarle algún dinero para ayudar a abortar a su amante Lina, que no es otra que la hija de Van Hamme. A partir de entonces todo se complica, y la compleja naturaleza de Terlinck, aparentemente sólida e inquebrantable, irá agrietándose de tal manera y de un modo tan inesperado que nadie en Furnes hubiera podido imaginar unos meses antes los extraordinarios acontecimientos que conmoverán la ciudad.




Simenon George. El alcalde de Furnes, Barcelona, Tusquets, 1993, 230 p.p.

miércoles, 7 de marzo de 2007

BIOGRAFÍA


Gabriel García Márquez
(Aracataca, Colombia, 1928) Novelista colombiano. Afincado desde muy joven en la capital de Colombia, Gabriel García Márquez estudió derecho y periodismo en la universidad Nacional e inició sus primeras colaboraciones periodísticas en el diario El Espectador.


A los veintisiete años publicó su primera novela, La hojarasca, en la que ya apuntaba los rasgos más característicos de su obra de ficción, llena de desbordante fantasía. A partir de esta primera obra, su narrativa entroncó con la tradición literaria hispanoamericana, al tiempo que hallaba en algunos creadores estadounidenses, sobre todo en William Faulkner, nuevas fórmulas expresivas.


Comprometido con los movimientos de izquierda, Gabriel García Márquez siguió de cerca la insurrección guerrillera cubana hasta su triunfo en 1959. Amigo de Fidel Castro, participó por entonces en la fundación de Prensa Latina, la agencia de noticias de Cuba. Tras la publicación de dos nuevos libros de ficción, en 1965 fue galardonado en su país con el Premio Nacional.


Sólo dos años después, y al cabo de no pocas vicisitudes con diversos editores, García Márquez logró que una editorial argentina le publicase la que constituye su obra maestra y una de las novelas más importantes de la literatura universal del siglo XX, Cien años de soledad.


La obra, en la que trabajó más de veinte años, recrea a través de la saga familiar de los Buendía la peripecia histórica de Macondo, pueblo imaginario que es el trasunto de su propio pueblo natal y al tiempo, de su país y su continente. De perfecta estructura circular, el relato alza un mundo propio, recreación mítica del mundo real de Latinoamérica que ha venido en llamarse «realismo mágico», por el encuentro constante de elementos realistas con apariciones y circunstancias fantasiosas. Esta fórmula narrativa entronca con la tradición literaria latinoamericana, iniciada con las crónicas de los conquistadores, plagadas también de leyendas y elementos sobrenaturales originados por el profundo choque entre el mundo conocido y la cultura de los españoles que emigraban y la exuberante y extraña presencia del continente latinoamericano.


Tras una temporada en París, en 1969 se instaló en Barcelona, donde entabló amistad con intelectuales españoles, como Carlos Barral, y sudamericanos, como Vargas Llosa. Su estancia allí fue decisiva para la concreción de lo que se conoció como boom de la literatura hispanoamericana, del que fue uno de sus mayores representantes.


En 1972 Gabriel García Márquez obtuvo el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, y pocos años más tarde regresó a América Latina, para residir alternativamente en Cartagena de Indias y Ciudad de México, debido sobre todo a la inestabilidad política de su país.


Su prestigio literario, que en 1982 le valió el Premio Nobel de Literatura, le confirió autoridad para hacer oír su voz sobre la vida política y social colombiana. Su actividad como periodista queda reflejada en Textos costeños, de 1981, Entre cachacos, de 1983, compendios de artículos publicados en la prensa escrita, o Noticias para un secuestro, amplio reportaje novelado editado en 1996 que trata de la dramática peripecia de nueve periodistas secuestrados por orden del narcotraficante Pablo Escobar. Relato de un náufrago, reportaje sobre un caso real publicado en forma de novela en 1968, constituye un brillante ejemplo de «nuevo realismo» y refleja su capacidad para cambiar de registro.


En cine ha intervenido en la redacción de numerosos guiones, a veces adaptaciones de sus propias obras, y desde 1985 comparte, con el cineasta argentino Fernando Birri, la dirección de la Escuela Internacional de Cine de La Habana.



Yo, sólo puedo agregar que Cien años de Soledad cambió mi vida. Tenía 13 años cuando lo leí por primera vez. Desde entonces mi alma aún vaga por los insopechados lugares de la fantasía...

martes, 6 de marzo de 2007

José Revueltas

Literatura y disidencia en José Revueltas


Novelista, cuentista, ensayista, guionista de cine, militante político, pensador crítico y disidente de la izquierda, José Revueltas fue una de las grandes figuras intelectuales mexicanas de la Generación de 1914, la misma a la que perteneció Octavio Paz.

Personaje considerado heroico por unos y repudiado por otros, Revueltas pasó muchos años en prisión por su oposición frontal al gobierno mexicano, habiendo sido acusado por éste de ser inspirador del movimiento estudiantil de 1968. Encarcelado una vez más en la siniestra prisión de Lecumberri, transformó esta experiencia en literatura en la novela corta El apando, una de sus obras maestras, adaptada luego al cine por Felipe Cazals.

Nacido en Durango, al norte de México, el 20 de noviembre de 1914, José Revueltas perteneció a una familia de artistas, ya que su hermano mayor, Silvestre, es uno de los más importantes compositores mexicanos; otro, Fermín, era pintor, y su hermana Rosaura, una famosa actriz que trabajó con Brecht en Alemania y protagonizó el famoso film La sal de la tierra.

Miembro durante años del Partido Comunista, Revueltas rompió con éste y con el estalinismo para fundar, primero, la Liga Espartaco y, luego, el Partido Popular Socialista. Algunas de sus principales obras son las novelas El luto humano y Los días terrenales, el libro de cuentos Dormir en tierra y el ensayo México
 
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