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miércoles, 27 de mayo de 2009

GRACIAS








Tarde de sábado 24 de mayo. 'Que si vamos al cine. Vamos. Dónde nos vemos. Por el diecisiete. Ya llegué. No te muevas. Ya me moví. Dónde estás. Una cuadra más adelante, lo siento. Voy'
Camino despacio, lo más probable es que la película vaya a empezar en lo que llegamos, ya veremos qué hacer, quizá te convenza de entrar aunque tengas esa costumbre ajena a mí de no entrar cuando el film ha iniciado ya. Abro la puerta un poco agitada y lo primero que veo es una flor disfrazada de letras o unas cuantas letras formando una flor. Las ideas se agolpan en mi cabeza y mi inexistente elocuencia lucha por salir a flote. A final de cuentas sabemos que lo único que alcanzaré a decir -y que te encantará escuchar- una vez recompuesta es:
'Gracias, Te Amo'.

martes, 21 de abril de 2009

Frase del año- Un año en frases [[[Leyendo Don Quijote]]]

“¡Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete!”


Miguel de Cervantes Saavedra. Don Quijote de la Mancha.

jueves, 26 de marzo de 2009

'URGENCIAS LITERARIAS'

Hoy a las diez de la mañana, minutos antes de una auditoría, me he dado cuenta del irremediable hecho de que necesito con vehemencia tener el libro de Historias de cronopios y de famas de Cortázar entre mis ojos...


He dicho.


(Pedido)



(Rogado)




(¿Bichito?)

lunes, 5 de mayo de 2008

LA MALA HORA






"La vida no es más que una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir"


Gabriel García Márquez. La mala hora.

jueves, 1 de mayo de 2008

"Cada suspiro es un sorbo de vida del que uno se deshace"
"Nada puede durar tanto, no existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague".
Pedro Páramo
Juan Rulfo.

jueves, 24 de abril de 2008

PEDRO PARAMO- JUAN RULFO

"Tengo la boca llena de ti, de tu boca. Tus labios apretados, duros como si mordieran oprimiendo mis labios . . ."

Todos los nombres- Saramago

"La piel es todo cuanto queremos que los otros vean, debajo de ella ni nosotros mismos conseguimos saber quiénes somos"

AURA-CARLOS FUENTES

“Consuelo, también el demonio fue un ángel, antes..."

No había mas. Allí terminan las memorias del general Llorente: "Consuelo, le demon aussi etait un ange, avant..."

Fuentes, Carlos. Aura (1962). 12. ed. México: Ed. Era, 1977. (Biblioteca Era)

domingo, 2 de marzo de 2008

SI LOS LIBROS CURARAN LA TRISTEZA...

LIBROS FEBRERO




10. Estación ida y vuelta- Rosa Chacel


11. Los funerales de la mamá grande- García Márquez


12. El camino de las lágrimas- Jorge Bucay


13. Recuentos para Demián- Jorge Bucay


14. El peregrino- Paulo Coehlo


15. Crónica de una muerte anunciada- García Márquez


16. La noche salvaje - Mohamed Dib


17. La princesa manca- Martín Garzo


18. Sostiene Pereira- Antonio Tabucci


19. El camino de la autodependencia- Jorge Bucay


20. El fin de la infancia- Arthur C. Clarke

miércoles, 13 de febrero de 2008

"Ella se demoró apenas el tiempo necesario para decir el nombre. Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre los tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre."

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

lunes, 4 de febrero de 2008

DIANA, O LA CAZADORA SOLITARIA- CARLOS FUENTES


"Nada habrá más triste que el sabor de las mujeres que nunca tendrás, de los hombres que perdiste por miedo, por convención, por temor a dar el paso prohibido, por falta de imaginación, por incapacidad de transformarte como Don Juan, en otro" [Pág. 93]



"El amor es no hacer otra cosa. El amor es olvidarse de esposos, padres, hijos, amigos, enemigos. El amor es eliminar todo cálculo, toda preocupación, toda balanza de pros y contras" [ Pág. 53]



"-Me angustia la idea de las parejas que se pierden... Las parejas que pudieron ser pero no fueron, les couples qui se ratent, ¿sabes?, que se cruzan como barcos en la noche. Eso me angustia, ¿te das cuenta cómo ocurre eso, con qué frecuencia?..." [Pág. 60]


“Hay el amor que no se atreve a decir su nombre, pero también hay algo ,peor y es el amor sin nombre…” [Pág. 38]



Fuentes, Carlos. Diana o la cazadora solitaria. Suma de letras, España, 2003.

Gertrude- Hermann Hesse

"Quiero sentir que el placer y el dolor provienen de la misma fuente, que son aspectos de la misma fuerza y acordes de la misma pieza de música; cada uno con su propia belleza y esencialidad." [Pág 56]
"Pero cuando vemos que alguien sufre y se comporta groseramente porque sufre, debemos ser indulgentes y perdonarlo" [Pág. 61]
"¿Si acaso no llamara el amor a mi puerta, si acaso permanecía apartado, cómo podría alguien tener confianza en mñi y esperar que le ayudara? Sentía lástima por esta mujer, pero también la despreciaba. Porque si esto era el amor, a base de crueldades y humillaciones, entonces sería mejor vivir sin amor" [Pág. 89]



Hesse, Hermann. Gertrude. Editores mexicanos unidos, México, 2001.

sábado, 20 de octubre de 2007

CANEK -PARA MI CLON-

CANEK

Los dos llegaron cojeando: Guy y el perrito más dócil que había nacido en el patio. Guy tenía una pierna vendada
y el perrito una de las patitas envuelta en trapos. Los dos caminaban a saltos. El perrito gruñía —tal vez de dolor— y meneaba la cola —tal vez de agradecimiento.
—Nos caímos, Jacinto.
—Ya lo veo, niño Guy.
—Al perrito se le torció una patita. Ya se la compuse.
—¿Y tú?
—Acércate. No se lo digas a nadie. Me vendé sólo para consolarlo. Yo no tengo nada.


Abreu Gómez, Ermilo. Canek, Plaza Janes, Barcelona, 2000.

domingo, 14 de octubre de 2007

MIS LIBROS 2007

ENERO

1. El Proceso – Kafka
2. Amazonas, viaje imposible- Juan Madrid

FEBRERO

3. El sudario de hierro y otros cuentos góticos- Antología (Recopilación de Roberto Cueto)
4. Mujeres de ojos grandes- Ángeles Mastretta
5. Mal de amores-Ángeles Mastretta
6. Desayuno en Tiffany’s- Truman Capote

MARZO

7. El apando- José Revueltas
8. Ataúdes tallados a mano- Truman Capote
9. La insoportable levedad del ser- Milan Kundera
10. Tiempo de alacranes- Bernardo Fernández

ABRIL

11. Demasiadas vidas- Ángel Palou
12. Si me regreso me muero- Ana Klein
13. El alcalde de Furnes- George Simenon

MAYO

14. El invitado de Drácula- Bram Stoker.
15. Los mitos de Cthulhu- Lovecraft y otros.
16. El tigre en la casa – Eduardo Lizalde
17. Vurt- Jeff Noon
18. Libertad bajo palabra- Octavio Paz
19. Corazón tan blanco- Javier Marías

JUNIO

20. Samahua- Leonardo da Jandra
21. Frankenstein- Marie Shelley
22. Arráncame la vida- Ángeles Mastretta
23. Álbum de familia- Rosario Castellanos
24. Demasiadas vidas (relectura) – Á. Palou
25. Las pequeñas memorias- José Saramago


JULIO

26. Ensayo sobre la ceguera- José Saramago
27. Doble error- Prosper Merrimé

AGOSTO

28. El retrato de Dorian Grey- Oscar Wilde
29. Romancero gitano- Federico García Lorca
30. Poeta en Nueva York- Federico García Lorca
31. Cuentos de terror- Antología
32. Diez relatos de Terror- Antología (Editorial PLAZA & JANÉS)
33. Historias desaforadas- A. Bioy Casares
34. El primer hombre- Albert Camus

SEPTIEMBRE

35. La madriguera del gusano blanco- Bram Stoker
36. El libro de la risa y el olvido- Milan KunderA
37. La dama del sudario Bram Stoker

OCTUBRE

38. El entierro de las ratas- Bram Stoker

jueves, 11 de octubre de 2007

«Hoy he presenciado lo siguiente...»






Así comienza «The Cleft» , la última novela de la premiada que la editorial Lumen publicará el próximo año. La Razón publica el arranque del primer capítulo






Hoy he presenciado lo siguiente:
Cuando los carros llegan de la granja al acabar el verano, cargados con el vino, las aceitunas, las frutas, se respira un ambiente festivo en la casa y yo me sumo a él. Desde mis ventanas observo atento, como los esclavos de la casa, la llegada de los bueyes cuando doblan el camino, aguzo el oído para escuchar el chirrido del carro. Hoy los bueyes tenían los ojos desorbitados y estaban inquietos a causa de la ruidosa congestión en la carretera hacia el oeste. Su blancura había embermejado, casi como la túnica del esclavo Marcus, y su pelaje estaba cubierto de polvo. Las chicas, expectantes, han salido corriendo hacia el carro, no solo por todos los deliciosos productos que se disponían a colocar en la despensa, sino por Marcus, quien en el último año se ha convertido en un joven bello. Su garganta acumulaba demasiado polvo para permitirle devolver los saludos, y se precipitó al surtidor, agarró el cántaro que había allí y bebió ―y bebió―, se volcó agua sobre la cabeza, de donde surgió, tras esta libación, un montón de rizos negros, y lo soltó apresuradamente sobre los azulejos, donde se hizo añicos. En ese momento, Lolla, a cuya madre compró mi padre durante un viaje a Sicilia, una chica de carácter explosivo, se abalanzó sobre Marcus espetándole reproches y acusaciones. Él le gritó a su vez, defendiéndose. Los otros sirvientes ya estaban descargando las jarras de vino y aceite y la vendimia, negra y dorada, y era una escena concurrida, bulliciosa. Los bueyes comenzaron a mugir y entonces, con aire de ostentosa impaciencia, Lolla tomó un segundo cántaro y lo sumergió en el agua y corrió con él hacia los bueyes, donde llenó los pilones, que ya estaban casi vacíos. Era responsabilidad de Marcus asegurarse de que los bueyes tuvieran agua tan pronto como llegaran. Agacharon sus enormes cabezas y bebieron, mientras Lolla se volvía de nuevo contra Marcus, regañándolo y con aspecto enojado. Marcus era el hijo de un sirviente de la casa de la hacienda, y estos dos se conocían de toda la vida. A veces, él había trabajado aquí, en nuestra casa de la ciudad, a veces ella había ido a pasar el verano a la casa de la hacienda. Lolla era conocida por su genio, y si Marcus no hubiera estado sofocado y sediento después del largo y pesado viaje, probablemente se habría reído de ella, habría calmado su arrebato de impaciencia. Pero estos dos ya no eran niños: bastaba con verlos juntos para percatarse de que el enfado de ella, la hosquedad de él, no eran tan solo el resultado de una tarde acalorada.
Se acercó a los bueyes, evitando la sacudida de los enormes cuernos, y empezó a calmarlos. Los liberó de los yugos y los condujo bajo la sombra de la gran higuera, donde colgó las cinchas sobre una rama. Por alguna razón, la ternura de Marcus hacia los bueyes irritó a Lolla todavía más. Se quedó quieta, mirando, mientras las otras chicas pasaban delante de ella trajinando los productos del carro, y sus mejillas estaban de color escarlata y sus ojos acusaban y reprobaban al chico. Él no le hizo caso alguno. Caminó frente a ella como si no estuviera allí, hasta la terraza, donde cogió otra túnica de su fardo y, después de sacarse la túnica polvorienta, se roció con agua otra vez y, sin secarse ―el calor lo haría en un momento― se puso la limpia.
Lolla parecía más tranquila. Apoyaba la mano en la pared de la terraza, y ahora estaba arrepentida, o a punto de estarlo. De nuevo hizo caso omiso de ella, pero se quedó al fondo de la terraza, mirando fijamente los bueyes, sus bultos. “Marcus…”, dijo ella en su tono de voz habitual, y él se encogió de hombros, despreciándola. En ese momento la última de las tinajas y la fruta ya estaban dentro. Se encontraban los dos solos en la terraza. “Marcus”, repitió Lolla, esta vez melosa. Volvió la cabeza para mirarla, y a mí no me habría gustado recibir esa mirada. Desdeñosa, enojada; muy lejos de la complacencia que ella estaba esperando. Se dirigió a la verja para cerrarla, y se alejó de ambas. Las dependencias de los esclavos se encontraban al final del jardín. Tomó su fardo y echó a andar, decidido, hacia donde iba a pasar esa noche. “Marcus”, suplicó. Parecía a punto de romper a llorar. Estaba por entrar en las dependencias masculinas, dio con él cuando ya desaparecía tras la puerta.
No tuve necesidad de observar más. Sabía que ella encontraría un pretexto para quedarse a esperarlo en el patio ―tal vez acariciando y mimando a los bueyes, dándoles higos, o simulando la atención que tanto requerían. Estaría aguardándolo. Sabía que él pretendía salir con el resto de los chicos en busca de diversión nocturna; no visitaba a menudo esta casa en plena Roma. Pero también sabía que estos dos pasarían la noche juntos, sin importar lo que él prefiriera.
Esta breve escena, a mis ojos, resume una verdad sobre las relaciones entre hombres y mujeres.
Con frecuencia, al percibir algo como una revelación mientras observaba la vida de la casa, me sentía impelido a ir a la habitación donde guardaba ese inmenso grueso de información sobre el que se supone que estaba trabajando. Ahora ya hacía años que la tenía. Otros antes de mí habían declarado su intención de interpretarla.
¿Qué era? Un montón de material acumulado durante siglos, en su origen una historia oral, una parte de la cual se transcribió tiempo después, con el propósito de ocuparse del más temprano de nuestros testimonios, las gentes de nuestra tierra.
Era un material voluminoso y renuente que había derrotado a más de un historiador esperanzado, y no solo por su dificultad, sino por su naturaleza. Cualquiera que trabaje sobre él debe saber que si algún día llegara a dotarlo de una forma que pudiera recibir un nombre, y presentarlo como un producto de erudición, este sería atacado, retado, y tal vez calificado de espurio.
No soy una persona que disfrute las riñas entre intelectuales. El tipo de hombre que soy no tiene ninguna importancia en este debate; ya se ha discutido si debía permitirse la existencia de esta fábula más allá de las polvorientas estanterías donde siempre se ha conservado. “La Raja” ―no fui yo quien escogió el título― se consideró tan subversivo que en varias ocasiones quedó relegado junto a otros documentos “estrictamente confidenciales”.
Como he dicho, la historia que estoy relatando se basa en documentos antiguos, que a su vez se basan en testimonios orales aún anteriores. Algunos de los acontecimientos que se presentan resultan desabridos y pueden llegar a disgustar a cierta gente. Puse a prueba una selección de fragmentos de la crónica con mi hermana Marcella y se escandalizó. No se podía creer que hubiera mujeres decentes que fueran crueles con los preciosos bebés varones. Mi hermana siempre está dispuesta a atribuirse los más delicados de los atributos femeninos ―un rasgo nada insólito, creo yo. Pero tal y como le recordé, a quien la haya visto gritando con fervor cuando la sangre manaba en la palestra, no resulta nada fácil convencerlo de la escrupulosidad femenina. Aquellos que deseen evitar que su sensibilidad se vea herida, deberían empezar la historia en la página 29.
Esto que sigue no es el primer fragmento que tenemos de la historia, pero resulta informativo y por eso lo coloco en primer lugar.


Doris LESSING

domingo, 23 de septiembre de 2007

La Oveja negra


Augusto Monterroso - Fábulas (1921-2003)


En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

jueves, 13 de septiembre de 2007

CORAZÓN TAN BLANCO - JAVIER MARÍAS

"My hands are your colour; but I shame to wear a heart so white"
"Mis manos son de tu color pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco"
SHAKESPEARE
Con esta frase, Javier Marías, nos introduce en su búsqueda del amor perfecto. "Corazón tan blanco" es una novela en la que pasamos de la ingenuidad y la pureza a la verdad. Es entonces cuando nuestros corazones empiezan a perder su blancura.
Marías, Javier. Corazón tan blanco, Debolsillo, España, 2006.

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

"Van como fantasmas, ser fantasma debe ser algo así, tener la certeza de que la vida existe, porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla..."
"No, nunca conocería a su padre... Había un misterio en ese hombre, un misterio que él siempre había querido penetrar. Pero al fin el único misterio era el de la pobreza, que hace de los hombres seres sin nombre y sin pasado, que los devuelve al inmenso tropel de los muertos anónimos que han construido el mundo desapareciendo para siempre..."
Camus, Albert. El primer hombre, Tusquets, 1994, Barcelona, 299 p.p

EL PRIMER HOMBRE - ALBERT CAMUS

"Abalanzandose sobre Muñoz, le asestó una lluvia de puñetazos... Jaques aturdido por la rápidez de una victoria tan completa...quería sentir su vanidad satisfecha y en parte ya lo había conseguido, sin embargo, en el momento de salir del campo verde, volviéndose hacia Muñoz, súbitamente una sorda tristeza lo acongojó de pronto al ver la cara descompuesta del que había recibido sus golpes.
Y supo así que la guerra no es buena, porque vencer a un hombre es tan amargo como ser vencido por él".
Camus, Albert. El primer hombre, Tusquets, 1994, Barcelona, 299 p.p
 
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