
Cuando las palabras terminen,
y sólo se escuche el bramido de nuestros corazones.
Cuando tu piel este tan cerca que pueda confundirla con mi piel,
cuando cada punto de tu infinita figura me pertenezca
y el nocturno silencio de las flores anuncie tu llegada.
Surgirá en mis ojos el rocío de tus labios,
y se abrirá mi alma en el fondo de la tierra.
El rumor de lluvia será la melodía que nos colmé,
nuestro padre el viento guardará nuestras palabras,
impedirá que el tiempo desvanezca nuestros nombres.
Cuando tu mirada deje cicatrices en mis manos,
y nuestros ojos desemboquen en un mismo océano.
Cuando no exista más que un siglo para contemplarnos
y memorizar al tacto nuestra esencia.
Ese día el misterio de las aves,
el nítido vacío de la tierra,
se borrarán de golpe al encontrarnos.
30 NOVIEMBRE-26 DICIEMBRE 2007