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martes, 12 de enero de 2010

Te Amo Ahí Contra El Muro Destruido de Homero Aridjis

Te amo ahí contra el muro destruido
contra la ciudad y contra el sol y contra el viento
contra lo otro que yo amo y se ha quedado
como un guerrero entrampado en los recuerdos

Te amo contra tus ojos que se apagan
y sufren adentro esta superficie vana
y sospechan venganzas
y muertes por desolación o por fastidio

Te amo más allá de puertas y esquinas
de trenes que se han ido sin llevarnos
de amigos que se hundieron ascendiendo
ventanas periódicas y estrellas

Te amo contra tu alegría y tu regreso
contra el dolor que astilla tus seres más amados
contra lo que puede ser y lo que fuiste
ceremonia nocturna por lugares fantásticos

Te amo contra la noche y el verano
contra la luz y tu semejanza silenciosa
contra el mar y septiembre y los labios que te expresan
contra el humo invencible de los muertos.


martes, 31 de marzo de 2009

Constantin Cavafis
Regresa y tómame

" Regresa a menudo y tómame,
sensación bien amada.
Regresa y tómame
cuando la memoria se despierte,
cuando un antiguo deseo pase por la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden
y las manos crean tocar de nuevo...

Regresa a menudo y tómame de noche
a la hora en que los labios y la piel recuerdan.
"

miércoles, 18 de febrero de 2009

VIEJO NIÑO

Inicio mi día favorito de la semana déjandoles un poema que me ha gustado mucho y me ha 'calado hondo'. Un poema que he descubierto gracias a la persistencia de mi hermano. Ese niño-hombre que se ha vestido con la capa del desagrado, que se ha cubierto el rostro con el rictus de pequeño amargado, que ha recubierto su alma con el cínismo del que quiere ocultar su miedo. Para ese niño tierno aterrado por la noche va este poema que el mismo ha hecho suyo. Porque todos alguna vez hemos sido niños sin padres, solos, abandonados a la tristeza de nuestro propio mundo...

NIÑO VIEJO, por Reinaldo Arenas.


Yo soy ese niño de cara redonda y sucia
que en cada esquina os molesta con su
"can you spend one quarter"

Yo soy ese niño de cara sucia
-sin duda inoportuno –
que de lejos contempla los carruajes
donde otros niños emiten risas y saltos considerables.

Yo soy ese niño desagradable
-sin duda inoportuno –
de cara redonda y sucia que ante los grandes faroles
o bajo las grandes damas también iluminadas
o ante las niñas que parecen levitar
proyecta el insulto de su cara redonda y sucia

Yo soy ese niño hosco, más bien gris,
Que envuelto en lamentables combinaciones
pone una nota oscura sobre la nieve
o sobre el cesped tan cuidadosamente recortado
que nadie sino yo, porque no pago multas se atreve a pisotear.

Yo soy ese airado y solo niño de siempre
que os lanza el insulto del solo niño de siempre
y os advierte: si hipócritamente me acariciais la cabeza
aprovecharé la ocasión para levantarles la cartera.

Yo soy ese niño de siempre
ante el panorama del inminente espanto.
Ese niño, ese niño,
ese niño que corrompe el poema con su nota naturalista.
Ese niño, ese niño,
ese niño que impone arduos y aburridos ensayos
y hasta novelas, aún más aburridas, sobre “los bajos fondos”.
Ese niño, ese niño,
ese niño de cara airada y sucia que impone arduas
y siniestras revoluciones
para luego seguir con su cara aún más airada y sucia.
Ese niño, ese niño
ese niño ante el panorama siempre inminente
(sólo inminente)
del inminente espanto, de la inminente lepra, del inminente
piojo,
del delito o del crimen inminentes.
Yo soy ese niño repulsivo que improvisa una cama
con cartones viejos y espera, seguro,
que venga usted a hacerle compañía.


Nueva York, Octubre de 1983.

jueves, 6 de noviembre de 2008

"Cantos de la Inocencia"- WILLIAM BLAKE

"... Porque la Misericordia tiene un corazón
humano, la piedad un rostro humano,
Y el Amor la divina forma humana,
Y la Paz el ropaje humano."

"La Crueldad tiene un Corazón Humano,
y los Celos un Rostro Humano,
el Terror la Divina Forma Humana,
Y el Secreto el Ropaje Humano.

El Ropaje Humano está forjado en Hierro,
La Forma Humana una Forja Ardiente,
El Rostro Humano un Horno Sellado,
El Corazón Humano su Fauce Hambrienta."

viernes, 17 de octubre de 2008

SONETO LXIV-PABLO NERUDA



De tanto amor mi vida se tiñó de violeta
y fui de rumbo en rumbo como las aves ciegas
hasta llegar a tu ventana, amiga mía:
tú sentiste un rumor de corazón quebrado
y allí de la tinieblas me levanté a tu pecho,
sin ser y sin saber fui a la torre del trigo,
surgí para vivir entre tus manos,
me levanté del mar a tu alegría.
Nadie puede contar lo que te debo, es lúcido
lo que te debo, amor, y es como una raíz
natal de Araucanía, lo que te debo, amada.
Es sin duda estrellado todo lo que te debo,
lo que te debo es como el pozo de una zona silvestre
en donde guardó el tiempo relámpagos errantes.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Soneto VIII




Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,


de día con arcilla, con trabajo, con fuego,


y aprisionada tienes la agilidad del aire,


si no fuera porque eres una semana de ámbar,



si no fuera porque eres el momento amarillo


en que el otoño sube por las enredaderas


y eres aún el pan que la luna fragante


elabora paseando su harina por el cielo,



¡oh, bienamada, yo no te amaría!


En tu abrazo yo abrazo lo que existe,


la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,



y todo vive para que yo viva:


sin ir tan lejos puedo verlo todo:


veo en tu vida todo lo viviente.







Soneto II



Amor, ¡cuántos caminos hasta llegar a un beso,


qué soledad errante hasta tu compañía!


Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.


En Taltal no amanece aún la primavera.



Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,


juntos desde la ropa a las raíces,


juntos de otoño, de agua, de caderas,


hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.



Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,


la desembocadura del agua de Boroa,


pensar que separados por trenes y naciones



tú y yo teníamos que simplemente amarnos,


con todos confundidos, con hombres y mujeres,


con la tierra que implanta y educa los claveles.


OSCAR WONG




CON MIS OJOS BUSCO a la mujer que amo.
Con mis manos palpo a la mujer que amo.
Esa mujer que canta es la mujer que amo.
Esa mujer que llora es la mujer que amo.
Esa mujer que siembra la Palabra Sacra es la mujer que amo.



Más allá de la corriente etérea de los sueños la persigo.
Aspiro el suave aroma de su cuerpo.
Raudo acudo cuando su voz me llama.
Tiemblo cuando el oleaje turbio de los celos me golpea.
Heme aquí cantando:
Alzo la voz para que el eco agrande mis palabras.



Esta canción es un relámpago que anida en los cristales.
Límpido el día estalla brutal en la retina.
Inicio el aluvión que fluye desde la fuente eterna del Amor.
Aquí la transparencia azul del mediodía crece.



Su mirada tiene el vigor de la espesura.
Su mirada es el rumor del viento entre la milpa.
Gota de miel apetecida su mirada resplandece.



Parpadea su mirada con un temblor más tierno que el musgo.
El líquido amargo del adiós asoma a la pupila.
Con dulzura de niña amonestada llora:
sus lágrimas, líquido candor que arroja mansedumbre.



Desde el árbol del silencio pende mi corazón
y escucho el llanto de la mujer que amo.
Un gajo de sol aúlla en mis entrañas.
Me estremezco cuando la llama del quebranto la calcina.



En ritual silencioso mis hijos la contemplan.
Cristal endeble la mediatarde,
bocanada de melancolía,
fuego mustio ardiendo en el iris.



He visto la desnudez de su alma.
He contemplado ese tropel de espumas,
el aletear silencioso de sus párpados.



Amo el colibrí que asoma en su mirada.
Amo su mirada tierna si sonríe.
Amo sus tibias lágrimas donde navega la nostalgia.



Cuando ríe emergen crisantemos.
Cuando canta el aire destila filamentos de albor:
esplende el oro que habita en la garganta.



Pero la vida no es un montón de escombros,
ni el torrente amargo de la furia.
No la lluvia picoteando el asfalto como un ave infatigable,
ni la tiniebla irrumpiendo en los caminos.



La vida: ramo de rosas blancas que le ofrezco,
golondrina rauda escapando de la bruma,
fruta dúctil que muerdo con deleite.



En la memoria palpo su rostro:
sus labios evaporan la penumbra,
su voz hace florecer las sombras.
Su figura, lirio luminoso en el centro del mundo.



Y la amo.
Mucho antes que la Tierra se formara.



Mi canto: sol enardecido derramándose,
claridad profunda, aletear de la dulzura.



Desde la umbría conjuro la suavidad de su piel,
el prodigio del Amor en llamas,
el ceremonial de la divina cumbre.



Sí, ya sé que sobre la desatada serranía
crece la bruma, la ceniza fraguando la existencia.
Ya sé que el puño iracundo se rebela
y el crepitar del Universo irrumpe enfurecido.





sábado, 21 de junio de 2008

Soneto XXV- Pablo Neruda






Antes de amarte, amor, nada era mío:


vacilé por las calles y las cosas:


nada contaba ni tenía nombre:


el mundo era del aire que esperaba.



Yo conocí salones cenicientos,


túneles habitados por la luna,


hangares crueles que se despedían,


preguntas que insistían en la arena.



Todo estaba vacío, muerto y mudo,


caído, abandonado y decaído,


todo era inalienablemente ajeno,



todo era de los otros y de nadie,


hasta que tu belleza y tu pobreza


llenaron el otoño de regalos.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

RAZONAMIENTO TARDÍO


Puedes ser un ángel, y no lo eres:
esa es la cualidad que distingue a los demonios.




José Martí

martes, 18 de diciembre de 2007

>>La poesía cambia con el tiempo, pero sólo como el tiempo mismo, para volver al punto de partida<<
OCTAVIO PAZ

viernes, 16 de noviembre de 2007

Poema de amor en el espacio cibernético- Homero Aridjis

    En la soledad del Espacio Cibernético,
    vagando por la Ruta de los Iconos,
    encontré tu nombre y lo perdí.

    Dispuesto a hallar tu rostro
    en la Pantalla, navegué día y noche
    por las Luces de Eudora.

    Entre en Listas y Memorias,
    anduve en las ciudades virtuales de América Futura
    y recorrí Playas con nudistas holandesas.

    Sexoservidoras sin volumen ni sombra,
    paradas en la Carretera Cibernética,
    me ofrecieron sus brazos infieles.

    Los pájaros volaban inmóviles en la Página Actual,
    los rayos de tus ojos me devolvían siempre al Comienzo,
    los sacerdotes del siglo XXI alzaban el cáliz hacia Todo.

    Ansioso de hallarte envié cartas electrónicas,
    abrí Ventanas, tomé Atajos, exploré Formatos,
    inserté Números, recorrí Bandejas y Basureros,

    me metí en Programas, examiné Fotos,
    Periódicos, Anuncios, Opciones; frecuenté los mares
    del Spanglish, pero tu amor siempre se escapaba.

    El deseo no satisfecho me dio insomnio y ansiedad,
    y ganas frecuentes de asomarme a la ventana
    de un edificio fantástico de cincuenta pisos.

    En el laberinto de los ordenadores vi la Imagen Total de Dios,
    oculto bajo Vocabularios, Informaciones, Descripciones,
    Símbolos y Signos, y páginas de web.

    Después de viajar sentado por la intensa nada,
    creyéndote cerca, siempre lejana, cerré la puerta

    a la vida que se abre y se cierra con un clic

sábado, 3 de noviembre de 2007

Chau número tres-Mario Benedetti

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.





sábado, 20 de octubre de 2007

domingo, 14 de octubre de 2007

AGUA NOCTURNA

La noche de ojos de caballo que tiemblan en la noche,
la noche de ojos de agua en el campo dormido,
está en tus ojos de caballo que tiembla,
está en tus ojos de agua secreta.

Ojos de agua de sombra,
ojos de agua de pozo,
ojos de agua de sueño.

El silencio y la soledad,
como dos pequeños animales a quienes guía la luna,
beben en esos ojos,
beben en esas aguas.

Si abres los ojos,
se abre la noche de puertas de musgo,
se abre el reino secreto del agua
que mana del centro de la noche.


Y si los cierras,
un río, una corriente dulce y silenciosa,
te inunda por dentro, avanza, te hace oscura:
la noche moja riberas en tu alma.


...La luna será nuestra como siempre la hemos pensado: un hermosos sueño, una distante luz que nos penetra, un suave amor profundo y quieto en nuestro corazón. La luna será siempre el resplandor que sale de nosotros en la noche y en la soledad.

jueves, 13 de septiembre de 2007

OSCAR WONG

A TI NO TE DERRIBARÁ la muerte.
A ti jamás te tocará el olor maldito de la tumba
aunque las leyes de la flor, la insobornable
rueda del verano se deslice, y perturben
y acosen tu belleza.

Gacela, grulla o corza
como una madre tierna te cobijo,
pero tiemblo si un golpe lúgubre
de realidad te toca.

Conjuro la presencia de lo eterno.

Brillante lágrima de sol:
yo desperté a la serpiente,
yo vi temblar al unicornio,
yo desaté al dragón enfurecido.

Frágil, perturbado,
para cantar escucho el ritmo lento del silencio,
para amar me sumerjo en el vacío.

¿Quién dice que el terror calcina?

Desde la esfera más alta entrego
mi voz en el océano.

Y palpito
y me erizo
y me consagro
ciego.

Turbo la turbia tarde.

El corazón alberga rosas, muñones agrios,
amargas fauces que devoran.
También es puño enronquecido.

Pero me doy a ti cual caracol sediento.

Delirio, purificada brasa que palpita,
¿ante la Luz qué hacen los ciegos?

Me inclino, hierba endeble, si me miras.
Mi corazón naufraga en ola súbita.

Fulgor sonoro al mediodía eres,
arena humedecida la ternura.

México-Tenochtitlan, enero 5 de 1998

Del libro Razones de la voz

domingo, 2 de septiembre de 2007

Es tan poco- Benedetti

Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí.
Lo que conoces
son mis nubes,
son mis silencios,
son mis gestos,
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera,
son los postigos de mi tristeza,
el llamador de mi tristeza.
Pero no sabes
nada,
a lo sumo,
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de tí.
Lo que conozco
o sea tus nubes,
o tus silencios,
o tus gestos,
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera,
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

martes, 21 de agosto de 2007

El Ausente

Octavio Paz

Dios insaciable que mi insomnio alimenta;
Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas,
Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo,
Dios que me deshabitas,
Dios desierto, peña que mi súplica baña,
Dios que al silencio del hombre que pregunta contestas com un silencio más grande,
Dios hueco, Dios de nada, mi Dios:
sangre, tu sangre, la sangre, me guía.

La sangre de la tierra,
la de los animales y la del vegetal somnoliento,
la sangre petrificada de los minerales
y la del fuego que dormita en la tierra,
tu sangre,
la del vino frenético que canta en primavera,
Dios esbelto y solar,
Dios de ressurrección,
estrella hiriente,
insomne flauta que alza su dulce llama entre sombras caídas,
oh Dios que en las fiestas convocas a las mujeres delirantes
y haces girar sus vientres planetarios y sus nalgas salvajes,
los pechos inmóviles y eléctricos,
atravesando el universo enloquecido y desnudo
y la sedienta extensión de la noche desplomada.

Sangre,
sangre que todavía te mancha con resplandores bárbaros,
la sangre derramada en la noche del sacrificio,
la de los inocentes y la de los impíos,
la de tus enemigos y la de tus justos,
la sangre tuya, la de tu sacrificio.

I I

Por ti asciendo, desciendo,
a través de mi estirpe,
hasta el pozo del polvo
donde mi semen se deshace en otros,
más antíguos, sin nombre,
ciegos ríos por llanos de ceniza.

Te he buscado, te busco,
en la árida vigilia, escarabajo
de la razón giratoria:
en los sueños henchidos de presagios equívocos
y en los torrentes negros que el delirio desata:
el pensamiento es una espada
que ilumina y destruye
y luego del relámpago no hay nada
sino un correr por el sinfín
y encontrarse uno mismo frente al muro.

Te he buscado, te busco,
en la cólera pura de los desesperados,
allí donde los hombres se juntan para morir sin ti,
entre una maldición y una flor degollada.
No, no estabas en ese rostro roto en mil rostros iguales.

Te he buscado, te busco,
entre los restos de la noche en ruinas,
en los despojos de la luz que deserta,
en el niño mendigo que sueña en el asfalto con arena e olas,
junto a perros nocturnos,
rostros de niebla y cuchillada
y desiertas pisadas de tacones sonámbulos.

En mí te busco: ¿eres
mi rostro en el momento de borrarse,
mi nombre que, al decirlo, se dispersa,
eres mi desvanecimiento?

I I I

Viva palabra obscura,
palabra del principio,
principio sin palabra,
piedra y piedra, sequía,
verdor súbito,
fuego que no se acaba,
agua que brilla en una cueva:
no existes, pero vives,
en nuestra angustia habitas,
en el fondo vacío del instante
— oh aburrimiento —,
en el trabajo y el sudor, su fruto,
en el sueño que engendra y el muro que prohibe.

Dios vacío, Dios sordo, Dios mío,
lágrima nuestra, blasfemia,
palabra y silencio del hombre,
signo del llanto, cifra de sangre,
forma terrible de la nada,
araña del miedo,
reverso del tiempo,
gracia del mundo, secreto indecible,
muestra tu faz que aniquila,
que al polvo voy, al fuego impuro

sábado, 21 de julio de 2007

EFRAÍN BARTOLOMÉ

Se duerme Se ama Bebes tu llanto o tu hambre
Entramos puntualmente al catafalco del día
Avanzamos a tientas
con el tacto vendado
Corriendo siempre
Sabiendo oscuramente que un instante cualquiera
surgirá
como a veces un charco a nuestro paso
la línea de la muerte:
un barco transparente donde no viaja nadie
un círculo de calma que te envuelve
una piedra de sombra en medio de la frente.

"Ciudad bajo el relámpago" 1983
 
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