Mostrando las entradas con la etiqueta HÉROES. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta HÉROES. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de mayo de 2009

'Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida'


Amo al Benedetti capaz de tanta alegría:

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas




Amo al Benedetti de la soledad:

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad...



Al Benedetti triste:

Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.



Al Benedetti de la nostalgia:

"Tenía 20 años y era joven; tenía treinta y era joven; tenía cuarenta y era joven. Ahora tengo 50 años y soy "todavía joven". Todavía quiere decir: se termina."


Y sobretodo al Benedetti que me hizo enamorarme al escucharlo en los labios de mi amor:

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.



Y tal como tantos lo han dicho:


'Muchas gracias, Señor Benedetti...'

jueves, 19 de marzo de 2009

2009: AÑO DE JAIME SABINES

Parece que fue ayer cuando conocí a Jaime Sabines, parece que el tiempo no ha pasado desde que lo vi tan claro, tan perfecto en uno de sus poemas. ¿Y cómo no quedar prendada de ese hombre que describía a la perfección todo lo que mi alma albergaba:

No lo salves de la tristeza, soledad,
No lo cures de la ternura que lo enferma.
Dale dolor, apriétalo en tus manos,
Muérdele el corazón hasta que aprenda.
No lo consueles, déjalo tirado
Sobre su lecho como haz de yerba.


Porque sus palabras constituyeron todo lo que en aquel tiempo tuve:

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.


Y cuando escuche su voz, cuando escuche su voz, el amor llegó a mi vida, años más tarde entendería en toda su extensión y con toda su complejidad lo que el amor significaba:


Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.


Y nuestro idilio se prolongara eternamente, porque en cada noche oscura de mi vida sabré que:

No quiero paz, no hay paz,
quiero mi soledad.
Quiero mi corazón desnudo
para tirarlo a la calle,
quiero quedarme sordomudo.
Que nadie me visite,
que yo no mire a nadie,
y que si hay alguien, como yo, con asco,
que se lo trague.
Quiero mi soledad,
no quiero paz, no hay paz.


jueves, 24 de abril de 2008

martes, 18 de diciembre de 2007

>>La poesía cambia con el tiempo, pero sólo como el tiempo mismo, para volver al punto de partida<<
OCTAVIO PAZ

sábado, 21 de julio de 2007

¡QUÉ FELICIDAD!


Ayer me hicieron inmensamente féliz. Me regalaron la edición conmemorativa de CIEN AÑOS DE SOLEDAD.

Aún estoy en shock, por años deseé ese libro y ahora ha llegado a mis manos en esta edición tan especial.
No hay duda a veces un sólo instante te cambia el día.



Gracias, Carlos.

jueves, 5 de julio de 2007

V. PABLO NERUDA


.
Para que tú me oigas,
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como, quiero que me oigas.
.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejos súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

lunes, 25 de junio de 2007

PREGUNTA - OCTAVIO PAZ

Déjame, sí, déjame, dios o ángel, demonio.
Déjame a solas, turba angélica,
solo conmigo, con mi multitud.
Estoy con uno como yo,
que no me reconoce y me muestra mis armas;
con uno que me abraza y me hiere
—y se dice mi hijo—;
con uno que huye con mi cuerpo;
con uno que me odia porque yo soy él mismo.

Mira, tú que huyes,
aborrecible hermano mío,
tú que enciendes las hogueras terrestres,
tú, el de las islas y el de las llamaradas,
mírate y dime:
ese que corre,
ese que alza lenguas y antorchas
para llamar al cielo y lo incendia;
ese que es una estrella lenta que desciende;
aquel que es como un arma resonante,
¿es el tuyo, tu ser, hecho de horas
y voraces minutos?

¿Quién sabe lo que es un cuerpo,
un alma,
y el sitio en que se juntan
y cómo el cuerpo se ilumina
y el alma se obscurece,
hasta fundirse, carne y alma,
en una sola y viva sombra?
¿Y somos esa imagen que soñamos,
sueños al tiempo hurtados,
sueños del tiempo por burlar al tiempo?

En soledad pregunto,
a soledad pregunto.
Y rasgo mi boca amante de palabras
y me arranco los ojos
henchidos de mentiras y apariencias,
y arrojo lo que el tiempo
deposita en mi alma,
miserias deslumbrantes,
ola que se retira…

Bajo del cielo puro,
metal de tranquilos, absortos resplandores,
pregunto, ya desnudo:
me voy borrando todo,
me voy haciendo un vago signo sobre el agua,
espejo en un espejo.


Octavio Paz

domingo, 24 de junio de 2007

Autonecrología V - Jaime Sabines

Te quiero porque tienes las partes de la mujer
en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.


Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared, alguna raya
que tus ojos, sin ti, se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.


Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.


¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.


Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.

viernes, 20 de abril de 2007

NO ES QUE MUERA DE AMOR

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,l
os lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.

Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,
amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,dentro de mi, quiero decir,
te llamo,te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.

Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
JAIME SABINES

lunes, 2 de abril de 2007

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

"Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez."

miércoles, 31 de enero de 2007

Sherlock Holmes


Ésta semana he llenado mi vida de misterio, crímenes, horror, inteligencia y detectives... He estado leyendo a A. Conan Doyle y a E. Allan Poe...

Me resulta tan sencillo leerlos que pierdo noción del tiempo cuando tengo esos libros entre mis manos, y he de aceptarlo: Sherlock Holmes fue uno de mis primeros grandes héroes, un día hace muchos años deseé convertirme en detective por más que mi condición de dama (estoy ambientada aún en el Londres de antaño) me lo impidiera...

Para no hace esto más largo compartiré algunos datos encontrados en la red...


Sherlock Holmes es el protagonista de una serie de 4 novelas y 56 relatos de ficción, reunidos en lo que se llama Canon holmesiano publicados en su mayoría en The Strand Magazine. Fue creado en 1887 por Sir Arthur Conan Doyle.
Sherlock Holmes es el prototipo de investigador cerebral por excelencia e influyó en gran medida en la ficción detectivesca posterior a su aparición. Aunque podemos considerar a Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe, como un personaje predecesor muy similar, la genialidad excéntrica de éste no alcanzó la enorme popularidad que Holmes y su Autor alcanzaron en vida de este ("The Strand Magazine" publicaba las aventuras de Holmes a precios muy asequibles, y muchos "lectores comunales" de diversas industrias leían las obras de Doyle en voz alta como una suerte de "radio" Victoriana ,práctica ya habitual con la obra de Charles Dickens).

Descripción

Estatua de Sherlock Holmes en Meiringen, Suiza
Sherlock Holmes es un detective privado alto, delgado, de nariz aguileña, poco emocional, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto. En ocasiones resulta un tanto brusco pero es cortés con las mujeres a pesar de que desconfía de ellas. Watson resalta en uno de sus casos la presencia de una bella dama llamada Irene Adler, la cual es considerada siempre por Sherlock como "La" mujer. A sus ojos ella eclipsa y domina a todo su ser (Un escándalo en Bohemia, 1892). No es muy ordenado en la rutina cotidiana, es muy habilidoso disfrazándose, fuma en pipa, toca el violín (un Stradivarius y a menudo a horas poco adecuadas) con maestría, es un experto apicultor, excelente boxeador, tiene un gran conocimiento científico en especial en química y, cuando se aburre por falta de los retos intelectuales que suponen sus casos, consume cocaína en una solución al 7%(esto solo se menciona en el libro El signo de los cuatro, publicada en 1890),la cual deja gracias a la insistencia de su compañero, amigo y cronista Watson, con quien vive hasta finales del siglo XIX en el número 221B de Baker Street, en Londres. Su biógrafo, el Dr. Watson, enumera y analiza la profundidad de sus conocimientos en "Estudio en Escarlata", la primera de las Novelas, dónde, como nota curiosa, Holmes le manifesta desconocer la teoría heliocéntrica...
Sin embargo, su característica más notoria es la utilización del razonamiento puro para resolver los casos más intrigantes, pudiendo llegar a las conclusiones más sorprendentes a partir de los detalles aparentemente más triviales gracias a su extraordinario poder de concentración y a sus amplios conocimientos tanto científicos como de las más variadas disciplinas. Él es el creador de su propia profesión, "Detective consultor", que consiste en ayudar a aclarar los casos que presentan dificultades superiores a las habilidades que poseen los detectives oficiales (de Scotland Yard) o detectives particulares, como es el caso del detective Lestrade, Gregson, Hopkins y otros tantos que se quedan con el éxito de la resolución del crimen.
Sherlock tiene un hermano mayor, Mycroft Holmes, que posee poderes de observación y deducción mayores que los suyos, pero es incapaz de aplicar sus habilidades a una actividad detectivesca ya que no tiene ambición y energía. Es miembro del Club Diógenes.
El primer caso en el que Sherlock interviene de joven y según le cuenta a Watson es en la aventura de "La corbeta Gloria Scott"(1893), en la cual ayuda a un amigo a resolver un mensaje codificado. Doyle basó el método deductivo de su personaje en el proceder de uno de sus profesores en el Edinburgh Infirmary, donde estudió medicina: Joseph Bell.


Biografía



Ateniéndonos a los textos de Doyle, Sherlock Holmes nació el 6 de enero de 1854. Su padre era un hacendado inglés y su madre descendía de una estirpe de pintores franceses. Tiene un hermano, Mycroft, que gracias a las portentosas facultades para gestionar ingentes cantidades de información que posee, trabaja casi anónimamente como coordinador general e informador interno de los asuntos del gobierno británico.
Sherlock Holmes parece haber sido un esteta en la universidad, probablemente la de Oxford, pero sin duda no Cambridge. Tras su graduación se aloja cerca del British Museum para poder estudiar las ciencias necesarias para el desarrollo de su carrera posterior. Conoce a Watson en 1881 en el Hospital Saint Bartholomew. Rehusa un título de sir, pero acepta la Legión de honor.
Su gran enemigo, también de extraordinarias facultades intelectuales, es el profesor Moriarty, quien llegó a acabar aparentemente con la vida del eminente detective en la cascada de Reichenbach (The Adventure of the Final Problem). Doyle tuvo que optar por resucitar a su héroe cuando miles de lectores protestaron llevando crespones negros en el sombrero en señal de luto. Sherlock Holmes reaparece en el caso La Casa Vacía) (La Reaparición de Sherlock Holmes, 1903).
Tras una carrera de 23 años, de los cuales Watson compartió 17 con él, Holmes se retiró a Sussex donde se dedicó a la apicultura y llegó a escribir un libro al respecto titulado Manual de apicultura, con algunas observaciones sobre la separación de la reina, y también casi casualmente resuelve uno de sus casos más complicados:"La Aventura de la Melena del Leon"(1907). Aunque posteriormente a su jubilación como detective dedicó dos años a preparar concienzudamente una importante acción de contraespionaje poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Nada más consta sobre él a partir de 1914.

La amplia biblIografía de Arthur Conan Doyle en la que se relatan las aventuras de Sherlock Holmes y su compañero Watson será expuesta a continuación:
Estudio en escarlata (1887)
El Signo de los Cuatro (1890)
Las Aventuras de Sherlock Holmes (1892)
Memorias de Sherlock Holmes (1893)
El sabueso de los Baskerville (1902)
El Regreso de Sherlock Holmes (1903)
El Valle del Terror (1914)
Su Última Reverencia, Recuerdos De Sherlock Holmes (1917)
El Archivo de Sherlock Holmes (1927)

Curiosidades
La célebre frase Elemental, querido Watson (Elementary, my dear Watson) no aparece nunca en los escritos de Doyle. Sin embargo, al principio del primer capítulo de la novela El sabueso de los Baskerville se da el caso más cercano, cuando Sherlock Holmes dice estas palabras aunque no de un modo continuo y con una réplica de Watson entre medias. A continuación se cita el texto original seguido de una traducción:


«"Interesting, though elementary," said he as he returned to his favourite corner of the settee. "There are certainly one or two indications upon the stick. It gives us the basis for several deductions."
"Has anything escaped me?" I asked with some self-importance. "I trust that there is nothing of consequence which I have overlooked?"

"I am afraid, my dear Watson, that most of your conclusions were erroneous. [...]»


«"Interesante aunque elemental," dijo [Sherlock Holmes] mientras regresaba a su rincón favorito, donde se hallaba el sofá. "Ciertamente hay dos o tres indicios en el bastón. Nos proveen de la base para varias deducciones."
"¿Se me ha escapado algo?" le pregunté dándome ciertos aires de importancia. "¿Acaso hay alguna minucia inconsecuente de la que no me haya percatado?"
"Me temo, querido Watson, que la mayoría de sus conclusiones son erróneas. [...]»


El sombrero de cazador de gamos característico del detective nunca se menciona en la obra de Doyle: es un añadido del ilustrador de The Strand Magazine Sidney Paget que, además, utilizó a su hermano Walter como modelo para representar el aspecto de Holmes.


La pipa meerschaum propia de la iconografía de Sherlock Holmes no apareció hasta que fue utilizada en una dramatización de teatro de uno de los relatos en la década de 1920.


En un principio, Doyle consideró llamar Sherrinford Holmes a su detective pero William S. Baring-Gould, eminente biógrafo del personaje, intentaría hacer creer más tarde que tal era el nombre del hermano primogénito de Sherlock. En realidad fue algo que se inventó para así evitar que ni Mycroft ni Sherlock tuvieran que heredar el cuidado de la hacienda de su padre.
Cuando Doyle falleció, su recidencia en Londres fue convertida en el 221B de Baker Street. El edificio pertenece a una empresa (la cual, muy amablemente, contesta y conserva todas las cartas que diariamente recibe para Mr. Holmes, y ha llegado a publicarlas).

 
Creative Commons License
Inframundo by Perla Guijarro is licensed under a Creative Commons Atribución-No comercial-No Derivadas 2.5 México License.