miércoles, 22 de agosto de 2007
AULLIDO
no colmará en mi sangre un sólo aullido,
ni tus garras saborearán mi piel.
Sólo la noche recorrerá este cuerpo,
mientras mis fauces destierran tu desnudez de roca.
Plata encañonada será esta despedida,
aunque el silencio se vuelva eterno.
TU SOMBRA
La nube empapa el cristal quema la huella de los días.
Quietud del agua marchita la flor.
Bordando cicatrices en el viento
pinta de oscuridad el llanto de los hombres.
ESCULTURA
me descubro tuya,
polvo de tu encanto,
lluvia de tus ojos.
En el recodo del sueño te descubro,
mis brazos se desnudan al mero silencio de tu nombre.
Me cubro la frente con la ausencia que has dejado,
prolongo el tiempo contemplando ese contorno,
todo lo que ansío modelar está en tu cuerpo.
Nunca termine la oscuridad en que te toco,
que tu figura no sea esculpida con mi llanto.
martes, 21 de agosto de 2007
El Ausente
Dios insaciable que mi insomnio alimenta;
Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis lágrimas,
Dios vacío que golpeas mi pecho con un puño de piedra, con un puño de humo,
Dios que me deshabitas,
Dios desierto, peña que mi súplica baña,
Dios que al silencio del hombre que pregunta contestas com un silencio más grande,
Dios hueco, Dios de nada, mi Dios:
sangre, tu sangre, la sangre, me guía.
La sangre de la tierra,
la de los animales y la del vegetal somnoliento,
la sangre petrificada de los minerales
y la del fuego que dormita en la tierra,
tu sangre,
la del vino frenético que canta en primavera,
Dios esbelto y solar,
Dios de ressurrección,
estrella hiriente,
insomne flauta que alza su dulce llama entre sombras caídas,
oh Dios que en las fiestas convocas a las mujeres delirantes
y haces girar sus vientres planetarios y sus nalgas salvajes,
los pechos inmóviles y eléctricos,
atravesando el universo enloquecido y desnudo
y la sedienta extensión de la noche desplomada.
Sangre,
sangre que todavía te mancha con resplandores bárbaros,
la sangre derramada en la noche del sacrificio,
la de los inocentes y la de los impíos,
la de tus enemigos y la de tus justos,
la sangre tuya, la de tu sacrificio.
I I
Por ti asciendo, desciendo,
a través de mi estirpe,
hasta el pozo del polvo
donde mi semen se deshace en otros,
más antíguos, sin nombre,
ciegos ríos por llanos de ceniza.
Te he buscado, te busco,
en la árida vigilia, escarabajo
de la razón giratoria:
en los sueños henchidos de presagios equívocos
y en los torrentes negros que el delirio desata:
el pensamiento es una espada
que ilumina y destruye
y luego del relámpago no hay nada
sino un correr por el sinfín
y encontrarse uno mismo frente al muro.
Te he buscado, te busco,
en la cólera pura de los desesperados,
allí donde los hombres se juntan para morir sin ti,
entre una maldición y una flor degollada.
No, no estabas en ese rostro roto en mil rostros iguales.
Te he buscado, te busco,
entre los restos de la noche en ruinas,
en los despojos de la luz que deserta,
en el niño mendigo que sueña en el asfalto con arena e olas,
junto a perros nocturnos,
rostros de niebla y cuchillada
y desiertas pisadas de tacones sonámbulos.
En mí te busco: ¿eres
mi rostro en el momento de borrarse,
mi nombre que, al decirlo, se dispersa,
eres mi desvanecimiento?
I I I
Viva palabra obscura,
palabra del principio,
principio sin palabra,
piedra y piedra, sequía,
verdor súbito,
fuego que no se acaba,
agua que brilla en una cueva:
no existes, pero vives,
en nuestra angustia habitas,
en el fondo vacío del instante
— oh aburrimiento —,
en el trabajo y el sudor, su fruto,
en el sueño que engendra y el muro que prohibe.
Dios vacío, Dios sordo, Dios mío,
lágrima nuestra, blasfemia,
palabra y silencio del hombre,
signo del llanto, cifra de sangre,
forma terrible de la nada,
araña del miedo,
reverso del tiempo,
gracia del mundo, secreto indecible,
muestra tu faz que aniquila,
que al polvo voy, al fuego impuro
sábado, 18 de agosto de 2007
EL SUICIDIO
viernes, 10 de agosto de 2007
RECORDANDO
jueves, 9 de agosto de 2007
SECRETOS...
La luna brilla en ese cielo lleno de secretos. En esta tierra, mis aullidos son cubiertos por las sombras.
Solo mis victimas conocen mi arcano...
REALIDAD
miércoles, 8 de agosto de 2007
MALA SUERTE
Día de los SECRETOS: Cuentame el tuyo...
Definir la palabra SECRETO, es complicado, hay quienes podrían revelar un secreto con suma facilidad; otros serían capaces de morir con tal de que sus secretos no salgan a la luz.
¿Qué es para tí un secreto?
¿Algo que de saberse complicaría para siempre tu vida,
algo que complicaría la vida de los demás,
una verdad que te ocasionaría problemas,
una nimiedad que te hace ser interesante
o algo que no te deja dormir con tranquilidad?
¿Cuáles son tus secretos?
Todos los tenemos, pero...¿Mis secretos son peores que los tuyos?
Vamos a revelar secretos, aunque la tranquilidad termine...
martes, 7 de agosto de 2007
"¿Han dejado ya de balar los corderos, Clarice?".
lunes, 6 de agosto de 2007
HUMANIDAD.
Cornelius apagó el notivirtual con un chasquido de dedos. Al instante la figura del reportero se desvaneció en el aire.
—¿Por qué lo apagas?— dijo Atenea con voz chillona.
—No te pierdes de nada, siempre son las mismas mentiras; la misma farsa. — dijo Cornelius mientras se ponía su vieja chamarra de piel.
—¡Ahí vas de nuevo a la calle con esa antigüedad, debería darte vergüenza!—recriminó Atenea— ¡No sé por qué me casé contigo!
—¡Anda, mujer, calla, que no me vas a venir a cambiar a los 95 años!— dijo, señalando las tres arrugas que habían aparecido en su rostro y el cabello que apenas empezaba a blanquear.
Salió del departamento dejando tras de sí los reclamos de su mujer. Abrochó la chamarra y se dirigió al museo. Le gustaba pasar ahí las tardes; emocionado con la visión del pasado; con la idea de que todo estaría mejor si él pudiese regresar el tiempo.
— Atardecer pleno, Don Cornelius— saludó el guardia del museo.
— Atardecer pleno, XZ400— contestó él, alejándose rápidamente.
La visión de esos seres plastificados le provocaba nauseas. En ocasiones llegaba a imaginar que personas de su pasado se veían reflejadas en la piel brillante y gelatinosa de esas criaturas fabricadas por centenares en los últimos 80 años.
Entró en la sala tres: “Inicios del siglo XXI”. Había crecido en esa época, disfrutando la calma aparente que todavía reinaba en esos años. En el 2015, él aun un adolescente, todo cambió. Se estremecía al recordar la incertidumbre y el caos que reinaron durante veinte años y lo ocurrido a sus padres y a millones de personas que habían sido convencidos de que el progreso exigía sacrificio.
—Por Xúpiter, ya supéralo, Cornelius, mira la tranquilidad en que vivimos ahora— le decía casi a diario su mujer.
Él jamás olvidaría, lo supo la noche en que la paz se restableció en el mundo bajo el mando de Xúpiter. Los sobrevientes vieron en este personaje a un héroe, un Mesías al que empezaron a venerar y a obedecer ciegamente. Cornelius vio en él a un monstruo cuyo único propósito era conseguir la propagación de los “XZ”.
— Disculpe, Don Cornelius, ya vamos a cargar—interrumpió sus pensamientos el guardia, indicando que el campo electromagenitico iba a ser activado.
— Ahhh, sí, XZ400, ya me voy— sonrió fingidamente.
Salió, afuera la lluvia rojiza había iniciado. Cornelius se arrepintió de no llevar puestos el sombrero y la chamarra para días lluviosos. Le repugnaba sentir las gotas tocando su piel. Sabía que ese color rojizo provenía de las industrias que se dedicaban a la fabricación de “XZ”.
Cuando llegó a casa, Atenea lo esperaba. Su rostro reflejaba tristeza y resignación.
— Ya se los llevaron— dijo ella.
— ¿Hace cuánto?
— Hace una hora. Traían las órdenes de contribución.
— ¿A quienes se llevaron esta vez?
— A Helena, Agamenón y Venus.
— ¡Malditos, primero dos de mis hijos y ahora mis pequeños nietos!
— Es lo justo— dijo ella— Ya sabes como funcionan las cosas: “Para disfrutar hay que sacrificar” — parafraseó el lema de Xúpiter.
— ¡Disfrutar, mierda!
La dejó hablando sola. Salió a pesar de que la lluvia roja lo empapaba. Supo que jamás sería feliz en ese mundo. En una esquina se topó con un “XZ” que le sonrió. Cornelius sintió un escalofrío intenso y termino vomitando en plena calle frente a la mirada atónita de la criatura.
Cuando se repuso miró con desprecio las imágenes de Xúpiter en todos lados, lanzando sus discursos a diestra y siniestra.
Supo que ese ser monstruoso podía convencerlos a todos; pero a él nadie le iba a venir a decir que derretir a su familia para construir “XZ” era en pro de la humanidad.
– ¡Al carajo con la humanidad!— dijo mientras sacaba un revolver, último recuerdo de su padre y le apuntaba a uno de esos seres en la frente…

